En un contexto marcado por la política nacional de apertura de importaciones, la situación de la industria ceramista en Santa Fe continúa deteriorándose. En tanto, empresarios y trabajadores del sector advierten por la falta de medidas provinciales orientadas a sostener la producción local. Por su parte, Verbano, la histórica fábrica de porcelana de Capitán Bermúdez, ya avanzó con un programa de retiros voluntarios.
"Maximiliano Pullaro es el mejor alumno de Milei, no le interesa la producción industrial del gran Rosario. No hay ninguna política para cuidar la industria santafesina. Están parados sobre el sector agroexportador", criticaron a El Destape desde la Federación Obrera de Ceramistas de la República Argentina (FOCRA) que describió un grave panorama del sector.
Pese a que la Argentina había celebrado inversiones de privados extranjeros en empresas claves para la producción de porcelanatos, la paralización de la obra pública en todos sus niveles del Estado frenó el desarrollo de las mismas y la producción. "Es una industria que tiene a la obra pública y a la vivienda como motores de su actividad", exclamó a este medio el abogado de la FOCRA, Carlos Zamboni quien denunció las consecuencias directas de un Estado que se retira de su rol como actor y generador de empleo.
"Es una situación de crisis que nosotros vemos a través de la caída del mercado interno, como la apertura de importaciones, las aerolíneas que reducen su demanda, y la administración pública también", detalló el abogado junto a la caída del sector gastronómico, pese a ser una provincia turística, se suma a la crisis general.
El impacto de Verbano en Capitán Bermúdez
Verbano es una empresa de platos de porcelana ubicada desde 1953 en las cercanías del gran Rosario, en la pequeña ciudad de Capitán Bermúdez. Desde su fundación se convirtió en sinónimo de vajilla de porcelana para hogares, hoteles y restaurantes de todo el país. Pero por la situación que atraviesa la provincia, Faiart Argentina S.A., razón social de la marca emblemática, buscó reducir su planta de personal al menos en un 30%.
Luego de desdoblar el pago de salarios en mayo, la empresa convocó a los delegados sindicales para abrir un proceso de retiros voluntarios con el objetivo de desvincular a 55 trabajadores. Hasta el momento del cierre de esta nota, 18 trabajadores adhirieron al programa de retiros voluntarios.
"Nosotros vivimos en Capital Bermúdez y casi todas las familias trabajan acá. Esta ciudad vive por el consumo interno por lo que un despido genera un impacto en la ciudad. Nosotras le demandamos al almacenero de nuestro barrio", contó Daniela Resumi, trabajadora de la empresa y miembro de la Comisión Directiva de Ceramistas. "Cuando una empresa del cordón industrial se cae, todo el cordón se siente", describió la trabajadora.
"El Gobierno provincial no hizo nada, no han hecho nada por ahora", denunció Resumi, quién detalló que muchas de las trabajadoras de la empresa son en su gran mayoría mujeres, y jefas de hogar. De esta manera, describió que lo que sucede con Verbano y la falta de respuesta de todos los niveles del Estado, también se observa en la ciudad rosarina. "Rosario está cerca y está igual. Es muy duro ver todos los negocios cerrados. Cuando la gente no tiene que comer, no importa el plato que tengas", concluyó.
Industria, empleo y comercio
La situación industrial provincial atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años, con caídas simultáneas en la producción, el empleo y la actividad de las pymes. Datos de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) muestran que la actividad industrial registró caídas de dos dígitos y que más de tres cuartas partes de las ramas fabriles sufrieron retrocesos. Esto significa que la crisis no se concentra en un único sector, sino que alcanza a gran parte del entramado productivo provincial.
Los rubros más afectados son aquellos históricamente vinculados al perfil industrial santafesino, donde muchas empresas operan por debajo de su capacidad instalada, redujeron turnos de trabajo o aplicaron suspensiones para intentar sostener la actividad frente a la baja demanda.
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Esta desaceleración impacta directamente en el empleo. Las suspensiones de trabajadores, la pérdida de puestos laborales y el cierre de fábricas son algunas de las consecuencias más visibles de este proceso. En consecuencia, cae el consumo interno ya que los hogares recortan gastos frente a la incertidumbre económica.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la tasa de desocupación en los principales aglomerados urbanos de Santa Fe se ubica por debajo de la media nacional, que alcanzó el 7,5%. Sin embargo, el principal problema aparece al analizar los niveles de subocupación horaria —personas que trabajan menos de 35 horas semanales y desean trabajar más—.
Mientras que en el Gran Santa Fe la subocupación alcanza el 9,4%, en el Gran Rosario asciende al 12,9% de la población económicamente activa, una problemática que refleja la precarización laboral, la proliferación de las "changas" y el creciente pluriempleo.
