Armas a Bolivia: un jefe de Gendarmería dio detalles del aporte argentino al golpe contra Evo Morales

Martín Hidalgo, jefe del Grupo Alacrán que viajó a La Paz junto a las municiones que el gobierno de Macri entregó a los golpistas, apuntó a los jefes de la Gendarmería. También definió el rol clave que tuvo el agregado de la fuerza en Bolivia. Los detalles.

17 de julio, 2022 | 00.05

El caso del contrabando de armamento a Bolivia por parte del gobierno de Mauricio Macri entra en etapa de definiciones. El pasado 13 de julio declaró el último testigo, que comprometió a los jefes de la Gendarmería, y ahora el juez en lo penal económico Alejandro Catania debe definir los pasos a seguir. El magistrado debe analizar la prueba recolectada, los testimonios y resolver si comienza con los llamados a prestar declaración indagatoria. Entre los imputados del caso figuran el expresidente Macri, su exjefe de Gabinete Marcos Peña y la exministra de Seguridad Patricia Bullrich, entre otros exfuncionarios nacionales.

El último gendarme en prestar declaración testimonial fue Martín Hidalgo, el jefe del Grupo Alacrán que viajó a La Paz para custodiar la embajada argentina, en noviembre de 2019. Junto a la comisión de alacranes el gobierno de Macri envió las 70.000 mil balas antitumulto para los golpistas que derrocaron a Evo Morales.

En su testimonial, Hidalgo -que fue desafectado de la fuerza y actualmente se desempeña como consultor de seguridad-, relató que en principio el viaje a La Paz estaba previsto para el 11 de noviembre de 2019 y no para el 12 a la noche, que es cuando finalmente despegó el Hércules C-130. Todo indica que esa demora se debió a la decisión de enviar las municiones a las fuerzas que derrocaron a Evo Morales. En su declaración, Hidalgo comprometió a la conducción de la Gendarmería y al agregado de la fuerza en Bolivia, Héctor Caliba. Su testimonio vuelve a poner en el centro de la escena una reunión que se llevó a cabo en Casa Rosada el mismo día que se enviaron las armas y en la que participó el jefe de la Gendarmería, Gerardo Otero.

“La orden para cargar los efectos en los vehículos para ir al Palomar la dio el Comandante Mayor Salas. Me comunicó que por orden de la conducción superior de Gendarmería esos efectos iban a ir a Bolivia; y que no eran parte del equipo nuestro, el equipo que yo seleccioné”, dijo respecto a las 70.000 balas antitumulto y las aproximadamente 500 granadas que se prepararon para llevar de forma extra a La Paz. Hidalgo dijo que, según Salas, “esos efectos eran una reserva operacional y que respecto de la gestión de esos efectos intervenía en Bolivia el Comandante Principal Caliba, que era el enlace de Gendarmería en Bolivia”. Tal como consta en la causa judicial, Caliba fue quien entregó parte del armamento a la policía local. La otra parte de las municiones fueron a parar a manos de la Fuerza Aérea Boliviana.

El cambio de fecha y la llegada de las armas

“El día 10 de noviembre de 2019, un día domingo, fui notificado que íbamos a ir a Bolivia”, contó Hidalgo. Al día siguiente “estuvimos todo el día en la Agrupación. Nos decían que nos íbamos”, añadió. “Supuestamente nos íbamos a ir ese día, así que estuvimos en alerta preparando el equipo”, insistió. “Pensábamos que nos íbamos ese día 11, incluso se hizo una reserva de pasaje. Ese día se hizo una reserva para nosotros y también para la comisión que salía a Chile. Nos quedamos hasta tarde ese día 11 de noviembre, y al final del día nos dijeron que no íbamos a salir a Bolivia”, precisó.

¿Qué cambió los planes? Evidentemente, la preparación de municiones para entregar a los golpistas.

“Como habíamos estado el día 10 y 11 esperando para ver si salíamos o no, el día 12 de noviembre nos dieron unas horas por la mañana libres”. Hidalgo cuenta que por esa razón no estuvo hasta el mediodía en la agrupación. En ese lapso, un camión de la GNA se trasladó a la dirección de Logística a buscar el armamento que horas más tarde sería trasladado a Bolivia. “Cuando el vehículo volvió a la Agrupación yo ya estaba allí. Habrá vuelto a las 13 horas, 13:30 hs., pasado el mediodía. Trajo una carga de cartuchos anti tumulto que se descargaron en el gimnasio de la unidad nuestra”, indicó Hidalgo.

Hidalgo narró que fue el jefe de los Alacranes, el mayor Salas, el que dio la orden para bajar las cajas con las municiones. También fue quien ordenó que se cargaran en los vehículos que trasladarían a los gendarmes a La Paz. “La orden para cargar los efectos en los vehículos para ir al Palomar la dio el Comandante Mayor Salas. Me comunicó que por orden de la conducción superior de Gendarmería esos efectos iban a ir a Bolivia; y que no eran parte del equipo nuestro, el equipo que yo seleccioné. Me dijo que esos efectos eran una reserva operacional y que respecto de la gestión de esos efectos intervenía en Bolivia el Comandante Principal Caliba, que era el enlace de Gendarmería en Bolivia”, señaló Hidalgo.

De esta forma, Hidalgo involucró a la jefatura de la GNA y al agregado de la fuerza en Bolivia en la maniobra. Otero había estado en la Casa Rosada unas horas antes en una reunión clave. Fue su único ingreso a la Casa de Gobierno en todo ese año.

La reunión clave del jefe de la GNA en la Rosada

Tal como dio cuenta El Destape, el 12 de noviembre de 2019, el mismo día que asume en Bolivia la presidenta de facto Jeanine Áñez y parten desde la Argentina las armas para los golpistas, también se produjeron reuniones relevantes en la Casa Rosada que protagonizaron muchos de los acusados por el envío ilegal de armas.

Según la lista de ingresos a Balcarce 50, aquella jornada Macri recibió al canciller Jorge Faurie. El encuentro fue por la mañana. Después de la reunión, Faurie firmó una nota dirigida a los ministros de Seguridad y Defensa, Patricia Bullrich y Oscar Aguad, en la que pidió “aumentar la protección de las Representaciones Argentinas en La Paz”. Solicitó “una unidad de Gendarmería –de tamaño acorde a las necesidades operativas del caso- (…)”.

Este documento solo tuvo por fin darle una coartada al envío ilegal de armas porque el día previo la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC) ya había autorizado “el uso del material y equipamiento” del Grupo Alacrán en Bolivia a pedido de la GNA. ¿La finalidad? La misma que había esgrimido Faurie pero al día siguiente: Brindar “la seguridad y protección del Señor embajador argentino, su residencia, las instalaciones Diplomáticas, como así también el personal que se encuentre dentro de la misma”. Es decir: lo que pidió Faurie ya estaba en marcha “de hecho”.

A esto se suma el testimonio de Hidalgo que da cuenta que ya tenían todo previsto para viajar el 11 de noviembre. Incluso había una “reserva de pasaje”.

¿Para qué escribió Faurie esa nota entonces? La única razón que pudo tener es legitimar el envío ilegal de armas. Porque el 12 de noviembre de 2019, es decir el mismo día de la nota del canciller, se da el pedido de ampliación de armamento para enviar a Bolivia con el grupo Alacrán. Esa segunda solicitud que hace la GNA a la ANMaC es la de los 70.000 cartuchos 12/70 AT que terminaron en manos de los golpistas. Todo indica que estos movimientos administrativos fueron parte de la demora en la salida de los alacranes rumbo a Bolivia.

Diez minutos después de la partida de Faurie, a las 11.39, ingresa a Casa de Gobierno la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, imputada junto a Macri por contrabando agravado por el envío de municiones. Va a ver al jefe de Gabinete Marcos Peña. Luego se suman al encuentro con el jefe de los ministros la cúpula del ministerio de Seguridad y los directivos de las fuerzas que dependían de Bullrich.

Fueron parte de ese cónclave: el secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco; el subsecretario de Seguridad interior, Gerardo Milman; el jefe de la Gendarmería, Gerardo Otero; el jefe de la Policía Federal, Néstor Roncaglia; el prefecto general Héctor Scarcela; y el director de la PSA, Alejandro Itzcovich Girot, entre otros.

Este encuentro vuelve a quedar en el centro de la investigación tras la declaración de Hidalgo, quien repetiría durante su testimonial: “A mí, mi jefe no me comunicó para qué era el material, me dijo textual en esos términos, como dije. Era algo ordenado por la conducción superior de Gendarmería, y me dijo que allá en Bolivia intervenía el Oficial de Enlace”.

Esa comunicación se dio en el contexto de las reuniones relatadas. Es impensable que el jefe de la GNA fuera a dar una orden de esa envergadura sin un pedido o autorización por parte de la jefatura política.

El transporte a El Palomar

“La orden de descarga de esos elementos y carga posterior para ir al Palomar la dio el Comandante Mayor Salas, y era parte de la reserva operacional a la que me referí anteriormente. Aprovechando la logística se iban a llevar a Bolivia, y respecto de la gestión de los efectos allá en Bolivia intervenía el oficial de enlace Caliba. No era el equipo que íbamos a usar en lo inmediato, se trasladó como reserva operativa como ya referí”, indicó el jefe del escuadrón que viajó a La Paz para custodiar la embajada.

Una vez que llegaron los alacranes con las municiones al aeropuerto de El Palomar, los propios gendarmes se ocuparon de la descarga de los camiones. Lo hizo el equipo al mando de Hidalgo.

Ya en El Palomar “dispusimos todo para control, pusimos nuestros bolsos personales, nuestro equipo que seleccionamos, la reserva operacional que referí, y quedó todo para ser controlado por personal de Aduana y de ANMAC, y todas las autoridades”, dijo Hidalgo.

Fue entonces que la Fuerza Aérea entró en acción, ya que el avión Hércules C-130 que viajaría a Bolivia con los alacranes y el armamento pertenecía a esa fuerza. Fue “gente de Fuerza Aérea” la que cargó todo el equipamiento en la aeronave. “Ellos acomodaron todo en un palet metálico, se le puso una red de contención, eso estuvo ahí un tiempo. Luego se lo llevó personal de Fuerza Aérea con un Clark a un hangar que esta frente a la pista. Yo no presencié la carga en el avión. Nosotros fuimos los últimos en embarcar. Cuando lo hicimos, la carga ya estaba acondicionada en la parte trasera del avión”, señaló Hidalgo.

La llegada a Bolivia y el rol de Caliba en la entrega

Los alacranes partieron de El Palomar en la noche del 12 de noviembre y aterrizaron en Bolivia en la madrugada del 13 de noviembre de 2019. “Cuando llegamos nos recibió el Comandante Principal Caliba que era el enlace de Gendarmería. Nosotros bajamos y luego se bajó la carga completa. Entiendo que la bajó gente de Fuerza Aérea. Fuimos a un sector cercano a unos hangares, y lo que me dije el Comandante Principal Caliba es que tomáramos el equipo nuestro y organice la seguridad para retomar a la Residencia porque había que retomar a la ciudad de La Paz. Cuando nosotros bajamos, mucha gente civil se iba en ese vuelo en el que llegamos nosotros”, narró Hidalgo. Y añadió: “Del otro equipo se hizo cargo el Comandante Principal Calbia”, lo que constata el rol protagónico que tuvo Caliba en la recepción de los alacranes y el armamento.

Al igual que Hidalgo, Miguel Alonso, Agregado Naval a la Embajada Argentina y Jefe de la Misión Naval en el Estado Boliviano, ubicó a Caliba como el responsable de la recepción del armamento. Algo similar dijo Jorge Bernardo Salinas Berrios, jefe de Seguridad de la embajada argentina en Bolivia, quien prestó declaración testimonial en la justicia del país vecino.

Tan importante fue la declaración de Hidalgo que fueron parte de la audiencia los abogados de los imputados Patricia Bullrich (exministra de Seguridad de quien dependía la GNA), Gerardo Otero (exjefe de la GNA), Fabián Salas (jefe de los Alacranes), Adolfo Caliba (Agregado de la GNA en Bolivia) y el gendarme Rubén Yavorski.

Ahora, tras la última testimonial que fijó el juez Catania, será el turno de la definición de indagatorias. Se trata de un paso clave para avanzar en las responsabilidades.

En esta causa en la que terminaron de declarar los gendarmes están imputados el expresidente Macri, la exministra de Seguridad Patricia Bullrich, el exjefe de Gabinete Marcos Peña, el exministro de Defensa Oscar Aguad, el excanciller Jorge Faurie, el exSecretario de Asuntos Estratégicos Fulvio Pompeo, el exembajador en Bolivia Normando Álvarez García e integrantes de la Gendarmería, como el exjefe de la fuerza, Gerardo Otero. Es una causa de alto impacto político. En Bolivia, a la par, se investiga el tráfico ilegal de armas y ya fueron imputados quienes eran los jefes de la Fuerza Aérea y de la Policía local al momento de los hechos, Jorge Terceros Lara y Yuri Calderón, respectivamente. Se trata de las dos fuerzas que recibieron el armamento.

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