02 de febrero, 2020 | 00.05

Sigue el ruido, pero habría emergencia en seguridad en Santa Fe

La oposición levantó reuniones con el gobierno, pero Perotti salió a poner paños fríos y se retomó el diálogo. Socialismo y PJ disputan el discurso sobre la herencia, que tiñe todas las negociaciones.

Algo parecía roto en Santa Fe, pero apareció un llamado al diálogo que encaminaría las cosas. La mesa entre el peronismo y el Frente Progresista parece crujir a cada momento, y la sucesión interminable de cruces hacía pensar que era difícil que se sancionen los proyectos de emergencia en seguridad, social y económica que viene reclamando Omar Perotti para capear el verano. Pero las primeras dos tendrían finalmente un destino de aprobación.

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Hubo ruido, pero aparecieron los paños fríos. El ministro de Gobierno Esteban Borgonovo debía continuar esta semana su esmerado trabajo de tejido de acuerdos con la oposición, en búsqueda de consensos para poder llevar a la Legislatura las iniciativas que pide Perotti. Primero recibía a los radicales, y luego a los socialistas. Pero mientras Borgonovo teje, el ministro de Seguridad, Marcelo Sain, desteje: sus declaraciones que insisten sobre complicidades políticas con el narco y la policía en la gestión anterior, fueron demasiado para la oposición, que decidió marcar la cancha.

Enrarecido

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A principios de semana, días después de las nuevas acusaciones, la mesa provincial de la UCR se juntó y pateó la mesa. "Las declaraciones de Sain detonaron, pero ya había malestar por el contenido de la reunión con los intendentes", afirmó una fuente en relación a reuniones mantenidas con los mandatarios locales para pedirles que influyan sobre sus legisladores. "Está todo muy enrarecido", se quejó el dirigente.

Es que por un lado Borgonovo concilia, pero por el otro Sain, que se encarga de repetir sin pausa que necesita las herramientas que le apruebe la Legislatura para gestionar, tira piña tras piña, y el socialismo le responde con el mismo tono. "A esta altura, tengo la percepción de que Perotti no quiere acordar", confió el informante radical. Según su mirada, la estrategia del gobernador sería "tener una excusa para no pagarle a nadie, hacer caja 90 días y empezar a gestionar", pero cree que ese movimiento "no le conviene ni a él". "No están dadas las condiciones para dialogar en este clima de agresión permanente", lamentó.

Sin embargo, el ministro de Gobierno mostró sus dotes de negociador. Primero confirmó que los proyectos irían divididos para facilitar los acuerdos, ya que el único que generaba rechazos en la oposición es el de emergencia económica: el socialismo cree que facilita imponer la visión de "tierra arrasada". Según dijo el Ministro de Gobierno a este medio, habría dos ejes de emergencia: una alimentaria, social y de salud; y otra de seguridad, obviando el que presentaba resquemores. Luego, retomó el diálogo con ambas fuerzas y reprogramó las reuniones para seguir debatiendo.

Cambio de tema

Además del petardeo de Sain, los ánimos se crisparon porque con la agenda de seguridad menos caliente que hace un par de semanas, producto de la merma en la cantidad de muertes violentas y las balaceras intimidatorias ocurridas en Rosario, el gobierno justicialista intentó en los últimos días virar la discusión hacia los aspectos económicos.

Así, insistió con más enfasis en construir un panorama de fuertes carencias en la mayoría de las áreas, como la Empresa Provincial de la Energía, una caja escuálida y la necesidad de manejar cada peso con cautela. Y subordinó a la aprobación del proyecto la posibilidad de resolver, por ejemplo, carencias en Salud, el boleto educativo, congelar tarifas y paliar el hambre.

El socialismo detectó la jugada y también reaccionó con enojo, al acusar al PJ de "intentar instalar en Santa Fe una grieta tardía" y "mentir sobre las finanzas provinciales". El diputado Joaquín Blanco cuestionó lo que considera "estrategias de aprietes, operaciones y el abismo que se intenta instalar si no se convalida la emergencia económica", frenada por la oposición en la Legislatura.

"Llegamos a enero con la agenda de seguridad y la semana pasada acordamos 8 puntos", dijo Blanco. Pero se quejó porque luego "se dejó de hablar de seguridad y se centró en lo económico". En esa línea, denunció: "Sufrimos en los últimos días operaciones y aprietes, como que si no se aprueba, el Gobierno de Santa Fe no puede pagar la energía que compra para revender".

Luego de todo el revuelo, Perotti llamó a Carlos Fascendini, titular del radicalismo, para bajar la tensión. Después salió a hablar públicamente, y pidió poner las diferencias en un segundo plano. "Las leyes son necesarias para que la gente pueda estar mejor y eso tiene que estar en primer lugar.  No hay objetivo alguno de ninguna facultad extraordinaria ni delegación de funciones, lo que hay es sentido común para que podamos tener resuelto el problema alimentario”, argumentó el mandatario tras una reunión con gremios y empresarios que le mostraron su apoyo.

Batalla discursiva

A la luz de los hechos, lo que se lee detrás de tantas idas y vueltas y pirotecnia verbal es un gran duelo público por instalar un discurso. Que la gestión de Perotti quiere acomodar la caja es difícil de negar, pero tiene sentido si se le da crédito a las deudas que cada área puso sobre la mesa desde que asumió.

Pero por otro lado, el Frente Progresista aprovecha para sobreactuar su propio relato sobre el gobierno peronista: que es ajustador y que viene a congelar sueldos. Si bien el cronograma de pago extendido a estatales y la suspensión de la cláusula gatillo, reemplazada por aumentos otorgados por decisión del Ejecutivo, suenan a medidas antipáticas, no están lejísimos de las decisiones que se toman a nivel nacional.

Lo cierto es que hasta ahora, Perotti pagó lo que correspondía a todos los empleados, enfrentando atrasos de 8 meses a proveedores y contratistas que heredó de Lifschitz mientras el socialismo hacía campaña para las elecciones de junio que finalmente perdería. Si bien es comprensible la oposición desde lo discursivo, porque está en disputa la imagen del Frente, sí es cierto que la provincia tiene urgencias sociales, económicas y de seguridad que deben ser atendidas.

Por eso, no parece raro que las posiciones comiencen a aflojarse y que todos se sienten a negociar. Por lo pronto, la semana que viene el oficialismo ingresará ambos proyectos por el Senado, donde se estima tiene altas chances de recibir media sanción. El desafío será Diputados. Una altísima fuente del gobierno peronista confió en off: "Las leyes van a salir. Pero hay terceros que están metiendo palos en la rueda". Según los últimos movimientos de Borgonovo, parece que se terminaría el show de la disputa política, y empezarían a construirse las bases de un acuerdo.

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