Los dos Papas: la película sobre la amistad imaginaria entre Benedicto y Francisco que enojó a la Iglesia

Con una estrategia marketinera similar a The Irishman, la cinta de Netflix retrata una serie de charlas político-religiosas entre los pontífices.

30 de diciembre, 2019 | 14.44

La película de Fernando Meirelles (Ciudad de Dios) llegó a Netflix y -de manera espontánea- causó furor y polémicos cruces entre sectores vinculados al Vaticano y la crítica cinematográfica, donde se cuestiona la improbable "amistad" entre los líderes religiosos Jorge BergoglioJoseph Ratzinger. A nivel técnico, en Los dos Papas la liviandad y la densidad se equilibran, tejiendo un entretenido relato que se apoya en los "gags argentinos" (el fútbol, las comidas típicas y el tango, entre otras) y en el talento de sus dos gloriosos intérpretes: Jonathan Pryce- que vuelve a encarnar a un referente popular criollo luego de Perón en el musical "Evita", de Alan Parker- y Anthony Hopkins, que ofrece una composición bien lograda. No obstante, el foco es para su compañero de fórmula, que juega de local entre la audiencia latinoamericana.

Los dos Papas adapta una serie de conversaciones íntimas que transcurren en 2012 entre el Sumo Pontífice Benedicto XVI (Anthony Hopkins) y Francisco (Jonathan Pryce): mientras el alemán Ratzinger está acorralado por la prensa por los escándalos financieros y morales que atraviesan su gestión en el Vaticano, el argentino le presenta su renuncia e intención de alejarse de la cúpula de poder. Con esta tensión inicial, los encuentros se suceden y las miradas opuestas de ambos chocan, generando debates morales, y exponiendo culpas y traumas que los carcomen. Del lado de Benedicto,  el mal tratamiento hacia los casos de abusos sexuales; y en el de Bergoglio, su controvertido rol durante la última dictadura cívico militar.

El relato se completa con una serie de flashbacks que muestran a un joven Bergoglio, en la piel de Juan Minujín, en momentos claves de su vida: cuando deja a su prometida y se convierte en un hombre de Dios, y cuando se enfrenta a jesuitas por su complicidad con la Junta Militar con el objetivo de salvar vidas. El tratamiento de la información delicada es respetuoso y abre el debate en torno a la figura del líder de la Iglesia Católica; a su vez, Meirelles elige un notable elenco de argentinos que ofician de roles soportes en la historia de como el cardenal Bergoglio se transforma en el Papa Francisco: María Ucedo, Germán De Silva y Cristina Banegas. El problema de credibilidad surge con Juan Minujín, dado el nulo parecido físico con el Pontífice en su juventud. Para estos tramos, se eligieron locaciones nacionales, sumando puntas de interés para el público nacional.

Más allá del humor para matizar el dramatismo moral y espiritual, Los dos Papas fue un blanco de críticas desde sectores vinculados al Vaticano, con respecto a la falta de veracidad en las caracterizaciones de ambos personajes. El Cardenal Peter Turkson, de Ghana, aseguró que se trata de “una interpretación” y que, aunque Jonathan Pryce tiene “un gran parecido físico” y logró una buena actuación, no opinaba lo mismo de Antonhy Hopkins con respecto a Benedicto. Desde el Vaticano no se hicieron esperar y, en diálogo con Revista NOTICIAS, afirmaron: “No es correcto que un cardenal se rebaje a hablar de ficción”.

Desde algunas esferas de feligreses del actual Papa, la película también fue criticada con dureza: dos titulares de la Universidad Pontificia de Roma, Jorge Milán y Enrique Fuster, se quejaron de la “polarización política, por lo que todo se coloca a la derecha (Ratzinger) o a la izquierda (Bergoglio)” y aseguraron que “no recomiendan a un católico verla”. Además, Fuster agregó, con mordacidad, que en Francisco se muestra al “buen Papa”, mientras que en Benedicto se muestra a alguien “no tan bueno”, y que “esa representación no le hace justicia al Papa emérito”. “La película llevó sus estereotipos demasiado lejos con su tratamiento débil y superficial de la participación de Benedicto en la lucha contra el abuso sexual en la Iglesia”, aseguró Fuster. 

Anthony Hopkins realizó declaraciones hacia ABC respecto a lo que fue encarnar al alemán. “Me ofrecieron el papel de Benedicto XVI y lo cogí, pero no tengo opiniones ni voy a a hablar sobre mis convicciones religiosas, solo soy un actor. Casi no busqué más información, no es necesario sobrecargar el cerebro. Vi algunos vídeos sobre Ratzinger y escuché su voz”.

Los dos Papas es un retrato amable, por momentos simpático. Las mejores secuencias son las que apelan a lo humorístico, como la escena imaginaria de ambos líderes viendo el Mundial de Fútbol o comiendo una pizza con gaseosa (ambos momentos no ocurrieron en la vida real). En esos intercambios que le escapan a la nobleza artística, Los dos Papas triunfa gloriosa. Habrá que ver si se alza con algún galardón en los próximos Globos de Oro, el domingo 5 de enero de 2020, que le de un pase de oro ante los Oscars, los pelados dorados más codiciados del cine. 

 

Los dos Papas

 

  • Nuestra opinión: Buena.

  • Dirección: Fernando Meirelles.

  • Actúan: Jonathan Pryce, Anthony Hopkins, Juan Minujín, María Ucedo, Germán De Silva y Cristina Banegas.

 

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