El Mundial 2026 estrenó un formato inédito con 48 selecciones distribuidas en 12 grupos, pero la principal novedad reglamentaria no está únicamente en la cantidad de equipos participantes. La FIFA también introdujo un cambio que ya genera debate entre especialistas, entrenadores y aficionados: el denominado "desempate olímpico", un sistema que modifica el orden de los criterios para resolver igualdades en las posiciones.
La nueva regla cobró relevancia desde las primeras jornadas del torneo porque comenzó a definir ubicaciones en las tablas antes de lo habitual. Incluso hubo selecciones que quedaron prácticamente condicionadas por los resultados directos aun cuando la diferencia de gol parecía favorecerlas. El sistema, que ya había sido utilizado en el Mundial de Clubes 2025, llegó ahora a la Copa del Mundo y promete ser uno de los factores decisivos en la lucha por la clasificación.
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Cómo funciona el "desempate olímpico" en el Mundial 2026
Hasta Qatar 2022, cuando dos equipos terminaban igualados en puntos dentro de un grupo, el primer criterio de desempate era la diferencia de gol general. En cambio, para el Mundial 2026 la FIFA decidió priorizar los enfrentamientos directos entre las selecciones involucradas, una metodología conocida popularmente como "desempate olímpico".
De esta manera, si dos equipos finalizan con la misma cantidad de puntos, primero se analiza el resultado obtenido en el partido que disputaron entre sí. Si uno ganó ese encuentro, quedará por encima en la clasificación independientemente de la diferencia de gol acumulada durante toda la fase de grupos. Esto hace que sea determinante imponerse en los duelos para poder asegurarse quedar por delante del rival ante igualdad de puntos.
¡Qué pasa si ambos equipos empatan?
Solo si el duelo terminó empatado se recurre a los siguientes criterios. Cuando la igualdad persiste, la FIFA evalúa la diferencia de gol obtenida en los partidos entre los equipos empatados. Luego se consideran los goles marcados en esos enfrentamientos directos. Si todavía no existe una diferencia suficiente para ordenar las posiciones, recién entonces entran en juego los registros generales del grupo, como la diferencia de gol total y la cantidad de tantos convertidos. Más atrás aparecen otros factores como el fair play (que contempla tarjetas amarillas y expulsiones) y, como última instancia, la ubicación de cada selección en el ranking FIFA.
La modificación despertó cuestionamientos porque altera una lógica histórica de los Mundiales. Con el sistema anterior, una selección podía compensar una derrota directa mediante una mejor diferencia de gol global. Ahora, en cambio, el peso del enfrentamiento entre los equipos involucrados es determinante y puede dejar en segundo plano el rendimiento acumulado durante los tres partidos de la fase inicial.
