Irán fue escenario de movilizaciones sociales masivas en las últimas décadas, tras el estallido de protestas en múltiples ciudades contra el agravamiento de la situación económica y el descontento con el sistema político vigente. La respuesta fue la represión que terminó con la vida de más de 3000 personas de acuerdo a cifras difundidas por el propio gobierno de Irán. La situación sirvió a Israel y Estados Unidos para bombardearlos.
Las primeras manifestaciones se originaron por el aumento del costo de vida y la depreciación de la moneda, pero pronto adoptaron un tono más amplio de rechazo al gobierno iraní. Grupos de estudiantes y ciudadanos de diferentes sectores sociales se sumaron en las semanas siguientes, exigiendo cambios políticos y mayores libertades.
Las fuerzas de seguridad iraníes respondieron con medidas de control que incluyeron el uso de armas letales, arrestos masivos y un apagón de internet para limitar la difusión de información.
El gobierno iraní publicó una lista con cerca de 3.117 personas fallecidas por los enfrentamientos, aunque reconoció que las cifras podrían continuar ajustándose. Organizaciones activistas citan cifras significativamente mayores, con estimaciones que superan los 5.000 o incluso decenas de miles de fallecidos, aunque la verificación independiente sigue siendo difícil debido a las restricciones en las comunicaciones.
Miles de personas también fueron detenidas, y enfrentado procesos judiciales que podrían conllevar penas de muerte, según informes de organismos internacionales de derechos humanos. La Comisión de Derechos Humanos de la ONU emitió resoluciones y extensiones de mandatos para investigar posibles violaciones de derechos humanos relacionadas con estas protestas, subrayando la severidad de las acciones estatales.
Mientras la represión persistía, la comunidad internacional expresó preocupación. Varias organizaciones de derechos humanos instaron a Irán a poner fin a las ejecuciones y a garantizar el debido proceso para los arrestados.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump y funcionarios de su administración usaron las matanzas en Irán como una excusa para el bombardeo que también causó muertes. En varias oportunidades emitieron declaraciones en apoyo de los manifestantes y advirtieron a las autoridades iraníes sobre las consecuencias de continuar con una represión violenta. Algunos congresistas estadounidenses presentaron resoluciones condenando las acciones del gobierno iraní y subrayando el derecho a la protesta pacífica.
El conflicto entre Irán y Estados Unidos no se ha limitado a las declaraciones diplomáticas. En febrero de 2026, una serie de ataques aéreos llevados a cabo por Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán marcaron una escalada significativa tras el fracaso de las negociaciones con Teherán, en medio de crecientes divergencias sobre cuestiones nucleares, de misiles y de apoyo a grupos regionales.
