El jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, Esmail Qaani, recalcó este jueves que Israel debe retirar a sus tropas del territorio libanés hasta las posiciones que ocupaba antes del último conflicto bélico, desatado a raíz de la ofensiva sorpresa lanzada el pasado 28 de febrero por fuerzas israelíes y estadounidenses contra Irán.
"Apoyar la resistencia en Líbano es un deber de todos nosotros, y expulsar a Israel de la región es un objetivo alcanzable para los musulmanes", señaló Qaani a través de un mensaje en sus redes sociales. El alto mando militar enfatizó que "la demanda mínima de la resistencia es la retirada del régimen usurpador a las posiciones que ocupaba antes del inicio de la guerra de 40 días".
"Los combatientes libaneses verán pronto los resultados de su valiente resistencia", subrayó Qaani según recogió la cadena de televisión pública iraní, IRIB. Sus declaraciones se conocieron apenas horas después de que las delegaciones de Líbano e Israel pactaran la aplicación de un alto el fuego. Las condiciones de este nuevo entendimiento están supeditadas al cese total de los ataques por parte de la milicia chií Hezbolá y a la evacuación de todos sus miembros del sector ubicado al sur del río Litani, aunque el grupo libanés todavía no emitió ningún pronunciamiento oficial sobre el pacto.
El trasfondo de un conflicto feroz
Las hostilidades a gran escala en la región estallaron el pasado 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó una lluvia de proyectiles contra territorio israelí en represalia por el asesinato del entonces líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante la mencionada ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos a finales de febrero.
Desde ese momento, las incursiones y ataques del Ejército israelí en Líbano provocaron una verdadera catástrofe humanitaria con más de 3.500 muertos y 10.600 heridos. La violencia no se detuvo a pesar de que ambos países habían acordado un alto el fuego a mediados de abril —que un mes después extendieron por un plazo de 45 días—. Aquella tregua no logró frenar los bombardeos y estuvo acompañada por una invasión terrestre de las fuerzas de Tel Aviv, que incluso amenazaron con desatar una campaña de destrucción masiva contra la capital, Beirut.
Previamente, las partes habían pactado un alto el fuego en noviembre de 2024 tras trece meses de intensos combates originados por los ataques del 7 de octubre de 2023. Sin embargo, desde entonces Israel continuó lanzando ataques frecuentes en suelo libanés y mantuvo puestos militares en varios puntos estratégicos bajo el argumento de que actuaba en defensa propia contra Hezbolá, lo que motivó constantes denuncias internacionales por parte del gobierno de Beirut.
Con información de EuropaPress.
