El izquierdista Roberto Sánchez y el ultraconservador Rafael López Aliaga peleaban palmo a palmo el segundo lugar en la elección presidencial de Perú, buscando meterse en el balotaje, con una diferencia de menos de 10.000 votos entre ambos, mientras los resultados oficiales siguen fluyendo a cuentagotas.
Mientras la derechista Keiko Fujimori parece tener asegurado su lugar en la segunda vuelta del 7 de junio, la lucha por el segundo puesto está lejos de resolverse, en un proceso de conteo de sufragios afectado por retrasos de todo tipo, y en medio de acusaciones cruzadas de fraude e irregularidades por parte de los candidatos.
Con un 93% de los sufragios contados de las elecciones del domingo, que tuvieron que prolongarse un día para que miles de peruanos pudieran votar, Sánchez obtenía un 11,98% de las preferencias, y López Aliaga un 11,92%.
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En tanto Fujimori, la hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori, alcanzaba un 17,01%, según la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
Todas las encuestas previas al proceso habían anticipado que ninguno de los candidatos obtendría el 50% de los votos necesario para ganar en primera vuelta, lo que prolonga la incertidumbre en el tercer productor mundial de cobre, inmerso en escándalos de corrupción de la clase política y un aumento del crimen.
"He preferido no pronunciarme hasta contar con un avance significativo del conteo", dijo la noche del miércoles Fujimori. "Lo que se observa, el resultado va a ser muy ajustado. Será voto a voto y aún no está definido".
Con información de Reuters
