Morales observa (y aguarda) crisis boliviana que pone a prueba Gobierno apoyado por Trump

19 de junio, 2026 | 17.02

En la ​selva del Chaparé en Bolivia, Evo Morales está observando. Y esperando.

Desde su base rural con ubicación desconocida, el expresidente sigue exhibiendo su músculo político con 50 días de cortes de rutas realizados por sindicatos y grupos indígenas que han ‌detenido al país, dejado al menos 14 personas muertas ‌y llevado al Gobierno de centro-derecha de Rodrigo Paz al borde del colapso.

En una entrevista exclusiva por video-link, Morales dijo a Reuters que ha mantenido un contacto cotidiano con quienes protestan y que el crecimiento del descontento popular lo "ha hecho pensar" en regresar a la política.

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Los bloqueos han cortado rutas clave, dejando camiones varados y afectando la oferta de combustible, alimentos y medicina.

Los primeros disturbios comenzaron luego de que Paz recortó de manera abrupta subsidios a los combustibles para reducir el déficit presupuestario del país en medio de una creciente crisis de la moneda boliviana y de conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por un acuerdo de rescate.

Paz luego hizo cambios ​para estabilizar precios de combustibles y ⁠deshizo impopulares reformas de tierras, pero los bloqueos continuaron expandiéndose y las protestas se transformaron en expresiones más amplias de descontento. ‌Sindicatos ahora piden alzas salariales, el fin de la escasez de combustibles y dólares, y la renuncia de ⁠Paz.

Paz, que asumió en noviembre del 2025 con el apoyo del presidente ⁠estadounidense, Donald Trump, como parte de una estrategia más amplia de tener mayor influencia de EEUU en el hemisferio, ha acusado a Morales, un icono de la izquierda boliviana que gobernó al país durante 14 años, de incitar los disturbios.

Andrés Arauz, del Centro de ⁠Investigación de Economía y Políticas, dijo que la estrategia del Gobierno ha sido presentar a Morales como el principal culpable ​en un intento de distraer de los problemas sociales de raíz.

Paz está "intentando cambiar la narrativa ‌y presentar esto como una confrontación política, y por lo tanto ‌esperar a que pase", dijo Arauz.

Morales tiene una orden de arresto por cargos de trata de menores vinculados con acusaciones ⁠de que tuvo un hijo con una adolescente en 2016, mientras era presidente. Morales niega haber actuado mal y califica los cargos de "fabricados" y políticamente motivados.

En la entrevista con Reuters, Morales negó cualquier rol de instigar las protestas, diciendo que la "rebelión indígena" era motorizada por la dureza económica.

"En mi experiencia como expresidente, si hay algún conflicto, es por culpa del Estado si es una reivindicación social", dijo ​Morales. Añadió que Paz ‌ha realizó "compromisos no cumplidos".

La presencia de Morales preside sobre las cada vez más frágiles negociaciones de Paz para desmantelar los bloqueos.

El presidente boliviano buscó un tono conciliatorio cuando comenzó una serie de diálogos con lideres sindicales el miércoles en La Paz.

"Hay que construir la patria, pero hay que construirla aceptando diversas formas de pensamiento", dijo Paz, pidiendo un fin de la desconfianza en ambas partes.

UNA CIUDAD AL LÍMITE

En La Paz, sede del poder ejecutivo en Bolivia, ⁠una mentalidad de estado de sitio ha tomado control de la ciudad: los restoranes permanecen vacíos, hay poca medicación en los hospitales y en los supermercados los mostradores de carne tienen las luces apagadas.

"Nos sentimos muy asfixiados", dijo Pamela Espada, gerente de un supermercado regional, que explicó que tienen que traer carne por vía aérea desde Santa Cruz y se despierta a las 2 de la mañana para conseguir huevos para el comercio.

Precios muy elevados han transformado productos básicos en inaccesibles para muchos bolivianos. El valor de los tomates se ha duplicado, mientras que el de los productos aviares ha trepado un 70% desde el inicio de los bloqueos.

El impacto ha atravesado la economía de la ciudad. Ernesto Olivares, ‌titular de la Asociación Gastronómica de La Paz, dijo que 42% de los restoranes han tenido que cerrar. "El hartazgo ha llegado a sus límites", dijo. "La Paz está secuestrada por la política".

La crisis también está afectando hospitales. Los cortes de caminos han hecho transferencias médicas casi imposibles, dejando a pacientes varados y sin tratamiento.

En el hospital público principal de La Paz, pacientes de cáncer y sus familias se reunieron cantando "¡Queremos vivir!".

Erika Álvarez, cuyo hermano está luchando contra el cáncer en Oruro, una localidad minera unos 225 kilómetros al sur de La Paz, rompió ‌en llanto. "Me dicen que necesita quimio, pero en Oruro no hay medicamentos, no hay nada. Con estos problemas políticos, con estos bloqueos, no puedo traerlo a mi hermano".

Rosario Calle, presidente de la Asociación de Personas con Cáncer y Familiares, dijo que conoce de pacientes, en especial en zonas rurales, ‌que ya han muerto debido ⁠a la imposibilidad de recibir tratamiento a tiempo.

En La Paz hay escasez de analgésicos vitales como morfina y tramadol.

"Lloran y no saben cómo calmar el dolor", dijo Calle. "Queremos soluciones. Basta ya".

Evo Morales ha dicho que quiere ​que Paz renuncie y se realicen nuevas elecciones. Advirtió que el conflicto podría llegar a un punto límite si su movimiento político es excluido de comicios futuros, aunque enfatizó que no apoyaba una escalada de la crisis de ese tipo.

"Si no (lo) quieren con voto, (será) a bala", dijo.

Con información de Reuters