Las autoridades informaron el martes de que se registraron veintiséis nuevas muertes por sospecha de ébola en las últimas 24 horas en el este de República Democrática del Congo, y el director de la Organización Mundial de la Salud expresó su profunda preocupación por la propagación del brote.
Las nuevas muertes elevan a 131 el número de fallecidos asociados al brote en el este de República Democrática del Congo (RDC). Se han registrado 516 casos sospechosos y 33 casos confirmados en el país, según un boletín diario publicado por las autoridades sanitarias, y dos casos confirmados en la vecina Uganda.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo el sábado que el brote de la rara cepa Bundibugyo del virus constituía una emergencia de salud pública de importancia internacional. Esto ha alarmado a los expertos, ya que el virus ha podido propagarse durante semanas sin ser detectado en una zona densamente poblada de RDC.
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Butembo, una ciudad de cientos de miles de habitantes situada en la provincia de Kivu del Norte, en RDC, registró el lunes sus dos primeros casos confirmados, según dijo a Reuters Jean-Jacques Muyembe, director del Instituto Nacional de Investigación Biomédica del país.
EVACUACIÓN DE CIUDADANOS ESTADOUNIDENSES A ALEMANIA
El ébola se transmite por contacto directo con los fluidos corporales de personas o animales infectados y provoca síntomas que pueden incluir fiebre alta, vómitos y hemorragias internas y externas. Según la OMS, la tasa media de mortalidad por ébola ronda el 50%, oscilando entre el 25% y el 90% en brotes anteriores.
"Me preocupa profundamente la magnitud y la velocidad de la epidemia", dijo Tedros a los miembros de la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra el martes, citando el número de casos notificados en zonas urbanas y entre los trabajadores sanitarios.
Un estadounidense dio positivo por ébola mientras trabajaba en República Democrática del Congo, según informaron el lunes los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de EEUU.
Esta persona, identificada como el doctor Peter Stafford por su organización misionera cristiana, y otros seis estadounidenses que estuvieron expuestos al virus están siendo trasladados a Alemania para recibir atención y seguimiento, según los CDC.
El Departamento de Estado de EEUU dijo que había movilizado una ayuda inicial de 13 millones de dólares en asistencia exterior para las medidas de respuesta inmediata al brote.
LOS EXPERTOS INTENTAN DESARROLLAR TRATAMIENTOS Y VACUNAS
A diferencia de la cepa más común del ébola, la de Zaire, no existen tratamientos específicos ni vacunas aprobados para la cepa de Bundibugyo.
Estados Unidos está trabajando para desarrollar una terapia con anticuerpos monoclonales como posible tratamiento, según informó el CDC el lunes.
Un grupo de expertos liderado por la OMS también se reunirá el martes para debatir si existen opciones de vacunas que ayuden a hacer frente al brote.
Estados Unidos abandonó oficialmente la OMS en enero, en una medida que, según el presidente Donald Trump, estuvo motivada por la mala gestión de la pandemia de COVID-19 por parte de la organización.
El brote de la cepa Zaire que tuvo lugar entre 2018 y 2020 en las provincias de Ituri y Kivu del Norte fue el segundo más mortífero de la historia, con cerca de 2.300 víctimas mortales. La respuesta internacional se vio entonces complicada por la violencia armada generalizada en el este de RDC, que continúa en la actualidad.
Se ha confirmado un caso de ébola en Goma, la capital de la provincia de Kivu del Norte, que fue tomada por los rebeldes del M23 el año pasado.
(Reporte adicional de Jennifer Rigby en Londres y Olivia Le Poidevin en Ginebra; redacción de Aaron Ross; edición de Timothy Heritage; edición en español de Paula Villalba)
