El canciller de Alemania, Friedrich Merz, siguió el martes al lado de sus socios de coalición de centroizquierda, a pesar de las semanas de disputas sobre las reformas fiscales, de bienestar social y sanitarias que han suscitado crecientes dudas sobre el futuro de su Gobierno.
A medida que se acerca su primer aniversario en el cargo el miércoles, la popularidad de Merz y el apoyo a su partido conservador, la Unión Demócrata Cristiana (CDU, por sus siglas en alemán), y a los socialdemócratas de centroizquierda (SPD, por sus siglas en alemán) se han desplomado en medio de un pesimismo económico generalizado.
Tras dos años de recesión, Alemania volvió a crecer a finales del año pasado, pero la frágil recuperación corre el riesgo de verse truncada por una crisis energética derivada de la guerra con Irán y los nuevos aranceles estadounidenses dirigidos a los fabricantes de automóviles, que ya se enfrentan a una competencia asfixiante por parte de China.
Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.
"Sé que el estado de ánimo en el país es crítico, muy crítico", dijo Merz en una conferencia en Berlín, añadiendo que la sensación de inquietud era "palpable". Sin embargo, desestimó las crecientes especulaciones de los medios de comunicación sobre la posibilidad de que la coalición se desintegre, lo que llevaría a nuevas elecciones. "¿Qué diablos saldría de eso?", dijo.
"No, queremos y debemos tener éxito con esta coalición que tenemos ahora", dijo.
LA COMPETENCIA ECONÓMICA, CUESTIONADA EN LAS ENCUESTAS
Merz llegó al poder hace un año, con la promesa de reconstruir las mermadas fuerzas armadas alemanas tras décadas de abandono y de reformar las pensiones, los impuestos, el gasto social y sanitario para aliviar la creciente presión sobre las finanzas públicas.
Sin embargo, las reformas prometidas desde hace tiempo se han visto frenadas por las disputas entre el SPD y la CDU sobre los niveles impositivos, las prioridades de gasto y el bienestar social, con cada parte acusando a la otra de no estar dispuesta a comprometerse.
Merz, un convencido defensor del libre mercado que se mostró muy crítico con el SPD en años anteriores, ha moderado sus ataques a la izquierda desde que asumió el cargo, pero ha reiterado sus llamamientos a sus socios para que hagan concesiones.
"La Unión ha hecho muchísimas concesiones en los últimos 12 meses, y precisamente por eso ahora es el momento de que el SPD muestre una mayor flexibilidad y una mayor disposición al compromiso", dijo Merz.
Las encuestas sitúan ahora al partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) hasta cinco puntos por delante de la CDU, mientras que el SPD lucha con los Verdes de la oposición por el tercer puesto tras los desastrosos resultados obtenidos por el partido en dos elecciones regionales celebradas este año.
Según una encuesta que se publicará en el diario económico Handelsblatt, el 73% de los alemanes duda de la competencia económica de Merz, un ámbito que antes se consideraba uno de sus principales puntos fuertes.
"No tiene sentido intentar eludirlo: la confianza en la política ha disminuido", dijo a los periodistas el ministro de Finanzas y líder del SPD, Lars Klingbeil. "La disputa, y en particular el acalorado debate de las últimas semanas, también nos ha perjudicado como coalición y como Gobierno".
EL GOBIERNO CELEBRA LA DISMINUCIÓN DE LA INMIGRACIÓN
La oposición dentro del propio partido de Merz provocó un retroceso en la reforma de las pensiones a finales del año pasado, cuando este accedió a nombrar una comisión especial para estudiar nuevas propuestas como parte del precio a pagar para evitar una derrota en el Parlamento.
Sin embargo, cuestiones clave como la edad de jubilación, las tasas de cotización y los niveles de prestaciones siguen sin resolverse.
También debe acordarse el sistema de seguro médico obligatorio, que se enfrenta a déficits de financiación que se prevé que se disparen hasta alcanzar decenas de miles de millones de euros en los próximos años, así como las reformas fiscales prometidas desde hace tiempo para incentivar el empleo y fomentar la inversión.
El Gobierno ha señalado como logros significativos el fuerte aumento del gasto en defensa y la drástica caída de la inmigración irregular y de las concesiones de asilo durante el último año. Sin embargo, el mal estado de la economía y las disputas sobre las reformas han eclipsado otras cuestiones.
"Muchos de nuestros logros se han visto eclipsados por demasiadas controversias y disputas públicas, especialmente en las semanas posteriores a la Pascua", dijo el líder parlamentario de la CDU, Jens Spahn.
"Debemos y queremos liberarnos de ello y volver a trabajar juntos dentro de esta coalición", añadió.
(Redacción de James Mackenzie; edición de Alison Williams y Daniel Wallis; edición en español de Paula Villalba)
