La Ley de Propiedad Privada, que ya tiene media sanción en el Congreso, volvió a instalar un debate que atraviesa a buena parte de la sociedad argentina: qué hacer cuando un inquilino no puede pagar el alquiler, y hasta dónde puede llegar el Estado para agilizar un desalojo sin desatender la crisis económica que atraviesan miles de familias. El periodista Luis Novaresio se metió de lleno en esa discusión durante su editorial en vivo por la pantalla de A24, y lo hizo sin esquivar la incomodidad que genera el tema.
Novaresio empezó por reconocer una parte del problema que muchas veces queda invisibilizada en el debate público: la de los pequeños propietarios que dependen del alquiler de una propiedad para completar sus ingresos. "Tengo una contradicción, porque no me parece justo que una persona que no paga el alquiler perjudique a un propietario, que muchas veces —no estoy hablando de grandes terratenientes— tiene un departamentito para tener una renta para completar la jubilación. Es real que debe agilizarse", sostuvo el conductor.
Con esa frase, Novaresio dejó en claro que no todos los propietarios responden al estereotipo del "gran terrateniente", y que buena parte del respaldo social a una ley que acelere los procesos de desalojo tiene que ver con esas situaciones concretas: personas mayores, jubilados o familias que necesitan ese ingreso extra para sostenerse.
La crisis que golpea a las familias inquilinas
Sin embargo, el periodista no se quedó en esa mirada y avanzó hacia el otro extremo del problema: qué pasa con las familias que no pagan porque no pueden, no porque no quieren. "En el medio tenés una mora en las familias que no pueden pagar las deudas, que no llegan a fin de mes. Tras que no pueden pagar, ¿los vas a desalojar de manera sumarísima? Es complicado", planteó.
Esa frase resume la tensión central que atraviesa el debate legislativo: una ley pensada para destrabar situaciones de mora también corre el riesgo de acelerar la salida de personas que ya están atravesando una situación económica límite, en un contexto donde el costo de vida y el valor de los alquileres se volvieron, para muchas familias, difíciles de sostener mes a mes.
El interrogante sobre el rol del Estado
Para cerrar su reflexión, Novaresio corrió el eje de la discusión desde lo estrictamente legal hacia una pregunta de fondo: ¿qué responsabilidad tiene el Estado frente a quienes quedan en el medio de ese cruce? "¿No le vas a dar una mano a la cantidad de familias que la están pasando recontra mal y que encima se van a quedar sin sus viviendas? Es una pregunta para hacerse", cerró el conductor.
La frase no buscó dar una respuesta cerrada, sino instalar un interrogante que excede lo jurídico: si la aceleración de los desalojos no viene acompañada de políticas públicas de asistencia habitacional, el resultado más probable es que la crisis termine expulsando de sus viviendas a las familias más vulnerables, sin que exista una red de contención que amortigüe ese golpe.
Un debate que recién empieza
Con media sanción en Diputados, la Ley de Propiedad Privada todavía debe pasar por el Senado, donde es probable que se profundice la discusión sobre los mecanismos de desalojo y las garantías para ambas partes del conflicto. La reflexión de Novaresio funciona, en ese sentido, como una síntesis de lo que buena parte de la sociedad argentina se pregunta hoy: cómo equilibrar el derecho de un propietario a cobrar su renta con la protección de familias que, en medio de la crisis, ya no llegan a fin de mes.
