Con nervios, sin carne ni remedios, esperando por la changa y el fiado: así viven los barrios populares del Conurbano

El presupuesto de las familias que asisten a los comedores comunitarios del conurbano bonaerense se organiza sobre un terreno completamente resbaladizo. Así impacta la crisis en los barrios populares.

09 de junio, 2026 | 16.36

La vulnerabilidad económica en los barrios populares bonaerenses se consolida bajo una estructura de subsistencia permanente que se basa en abandonar la compra de alimentos, la dependencia de la changa y la constante sensación de intranquilidad. Un revelador relevamiento sociolaboral expuso las severas dificultades que enfrentan las familias debido a la precarización de sus ingresos y la falta de un salario fijo. En un contexto donde la inflación devora el poder de compra, la dinámica del hogar se transformó en una ingeniería contable destinada exclusivamente a tapar agujeros financieros.

El presupuesto de las familias que asisten a los comedores comunitarios del conurbano bonaerense se organiza sobre un terreno completamente resbaladizo. Según un informe procesado por la consultora Focus Market en el Comedor Pequeños Gigantes de Florencio Varela —basado en una iniciativa del proyecto educativo "EconoChori"—, la falta de previsibilidad en los recursos destruye cualquier posibilidad de planificación financiera doméstica.

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Los datos estadísticos resultan contundentes respecto de la fragilidad del mercado laboral en estos sectores: el 40% de los encuestados declaró percibir ingresos puramente variables, asociados a actividades informales y changas ocasionales. A esto se suma un alarmante 32% de personas que directamente no cuenta con ingresos propios. En contrapartida, apenas el 21% de los jefes de hogar goza de un salario fijo mensual que le permita estructurar un presupuesto mínimo.

Esta fuerte dependencia de recursos inestables provoca que el 93% del dinero disponible deba ser volcado de manera inmediata a la compra de comida, dejando un margen nulo para la educación, el ahorro o la inversión. Esta asfixia financiera se traduce en un estado de alerta constante: el 55% de los consultados afirmó que no experimenta ningún momento de tranquilidad económica a lo largo del mes.

La trampa de la deuda: el destino obligatorio de cada peso extra

Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es cómo la deuda dejó de ser un recurso extraordinario para convertirse en el eje que coordina toda la economía del hogar. El endeudamiento no opera como un gasto accesorio, sino como una pesada carga estructural que condiciona cada decisión cotidiana.

El 44% de los participantes incluye de forma recurrente el pago de compromisos financieros previos dentro de sus obligaciones mensuales fijas. Sin embargo, al evaluar los gastos con mayor peso negativo a lo largo del año, las deudas trepan al primer lugar con el 62%, superando incluso a rubros vitales como el pago de los servicios públicos o el propio alquiler de la vivienda.

Esta asfixia crediticia elimina cualquier posibilidad de progreso o mejora en el consumo cuando aparece una oportunidad económica mínima. Ante la consulta sobre qué harían en caso de recibir un dinero inesperado o extraordinario, las respuestas reflejan una urgencia absoluta:

  • Cancelar pasivos: El 53% destina los recursos sorpresivos de forma íntegra a saldar deudas acumuladas.

  • Consumo e inversión: Apenas un 19% puede derivar ese remanente a la compra de bienes o herramientas de trabajo.

  • Ahorro: Solo un marginal 2% logra retener el dinero como reserva financiera para el futuro.

El ajuste invisible: la renuncia forzada a la carne y la salud

La crisis obliga a los sectores vulnerables a realizar recortes drásticos que muchas veces escapan a las mediciones macroeconómicas tradicionales, pero que alteran de manera directa la calidad de vida y la nutrición. La dieta de los hogares sufrió una profunda degradación proteica.

De acuerdo con el reporte, el 65% de las familias se vio obligada a dejar de comprar carne durante el último año debido a la imposibilidad de convalidar sus precios en los comercios de cercanía. En paralelo, un idéntico 65% suspendió por completo la renovación de vestimenta y ropa, mientras que el 41% eliminó cualquier tipo de esparcimiento o salida familiar.

El indicador más crítico e inquietante del relevamiento golpea directamente el área sanitaria: el 20% de los encuestados confesó haber dejado de comprar medicamentos esenciales por falta de presupuesto. Cuando la adquisición de comida básica absorbe la totalidad de los escasos recursos del hogar, la salud pasa a ser percibida como un gasto prescindible, configurando un escenario de extrema desprotección social.

El fiado y las changas: las redes informales que evitan el colapso

Ante la ausencia casi total de ahorros, las familias han tenido que tejer sus propios amortiguadores para garantizar la subsistencia diaria. El informe demuestra que, frente a un mes difícil, la ayuda social formal del Estado aparece recién en un relegado cuarto lugar, siendo identificada solo por el 12% de los vecinos.

La red de contención real es de carácter comunitario e informal. Para cerrar el mes, el 44% de las personas recurre a la intensificación de las changas y el 28% solicita asistencia directa a su entorno familiar. En ese esquema, el "fiado" en los almacenes del barrio emerge como una herramienta clave, siendo utilizado por el 35% de los hogares. Esta modalidad funciona en la práctica como un sistema de crédito sin bancos, un mecanismo de confianza vecinal que sostiene el consumo de alimentos esenciales cuando el flujo de ingresos se interrumpe por completo.

El diagnóstico final que traza el informe de EconoChori y Focus Market describe una percepción colectiva de resistencia permanente: al ser consultados sobre cómo calificarían la situación económica actual, el 45% coincidió en que la sociedad la está "peleando" y un 19% la definió lisa y llanamente "en crisis". Las familias de los barrios populares no toman malas decisiones; simplemente despliegan respuestas racionales de supervivencia ante un entorno que no les ofrece alternativas de estabilidad.

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Rodrigo Núñez

Escribo sobre temas vinculados a la generación y distribución del ingreso. De la zona sur del conurbano bonaerense. Docente de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.