Los supermercados y el sector comercio en general se encuentran, por ahora, expectantes por una posible suba de precios minoristas producto de la guerra en Medio Oriente, aunque señalan que de momento esta se ve moderada por la demanda deprimida y por la todavía corta duración del conflicto.
El impacto económico de la guerra fue relativamente limitado durante su primera semana. Aunque el petróleo y el gas ya habían subido cerca de un 30% entre el 28 de febrero y el viernes pasado, el traslado a precios se veía amortiguado por unas hostilidades temporalmente acotadas.
Pero este lunes los ánimos cambiaron. Sin un final de la guerra a la vista, el petróleo sufrió la mayor suba diaria de su historia para llegar a rozar los 120 dólares por barril en el caso del Brent, de referencia para Argentina, mientras se producen desplomes bursátiles en todo el mundo.
En este contexto, el sector retail comienza a inquietarse y empieza a tener en cuenta la posibilidad real de tener que subir los precios debido a los mayores costos energéticos. "En pocos días el barril pasó de 65 a más de 100 dólares. Hay una expectativa lógica de que pueden llegar listas de precios nuevos", advirtió a El Destape una alta fuente del supermercadismo, que prefirió hablar en off.
"La operación logística se va a encarecer. Estamos con la incertidumbre mundial", reconoció la fuente sobre la posibilidad de una mayor inflación, y describió el escenario de estas horas como de "tensa calma" dentro del sector.
Aun así, el referente de los supermercados adelantó que "la depresión del consumo puede ayudar a que haya cautela en el traslado a precios", y buscó desdramatizar la disparada del barril de crudo de este lunes al agregar que "hay que dejar pasar esta semana porque muchas veces hay sobregiros y sobrerreacciones". "Todavía no hubo subas de precios por fuera de lo normal del cambio de mes. Es todo muy reciente y todos están esperando para ver hasta dónde llega la escalada y el impacto en cada rubro" antes de remarcar, resumió.
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Un panorama similar observan las pymes vinculadas al comercio minorista. Fuentes del sector señalaron a este medio que "hay perspectiva de que la guerra sigue escalando, y eso va a ser muy complicado. De algún modo va a impactar (en los precios) y va a provocar aún menor cantidad de ventas a nivel tanto minorista como de grandes superficies".
En la misma línea que los supermercadistas, el representante del comercio minorista pyme aclaró que igualmente "seguimos con la limitación de la demanda, que está muy baja, y los comerciantes tienen escaso margen porque no pueden trasladar todos los costos". "Creo que algún pequeño traslado a precios va a haber, pero con delay. Hay un compás de espera para ver realmente cuánto dura este período de guerra", señaló al respecto.
Por su parte, representantes de los mayoristas afirmaron que solo se vieron impactos acotados en algunos rubros puntuales. Por ejemplo, la ausencia de las habituales ofertas en empresas del rubro de los pegamentos, con insumos muy ligados al sector petroquímico. Pero que, más allá de eso, todavía no hay impactos generalizados en los precios.
El precio de la nafta en Argentina tras la guerra en Medio Oriente
Sea como sea, la inflación extra que genere la guerra en los productos de consumo masivo dependerá, en definitiva, de cuánto suba el precio del litro de nafta a nivel local. De momento, YPF buscó llevar calma al asegurar que "no va generar cimbronazos en los precios de los combustibles", según dijo su presidente y CEO, Horacio Marín.
"Trabajamos con una estrategia de micropricing para ir analizando los precios día a día, semana a semana y mediante el sistema de moving average podremos atenuar picos de aumento y bajas dando mayor previsibilidad a los consumidores, teniendo un precio más estable", aclaró el titular de la petrolera estatal en un posteo en X.
Desde el sector petrolero destacan, además, que el precio local del barril todavía se encuentra aproximadamente a un 10% abajo del internacional al que se disparó el Brent este lunes (dado que había paridad de importación) por lo que no se debe tomar este último valor como referencia para el mercado interno.
Lo cierto es que los precios de YPF efectivamente aumentaron cerca de un 3,6% en el caso de la nafta y un 5,8% en el caso del gasoil en los últimos días, algo parcialmente atribuible a la inflación local, pero que efectivamente puede repercutir en una aceleración de los precios minoristas en el corto plazo.
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Aun así, analistas del sector buscaron desdramatizar estas cifras al explicar que se trata no de valores definitivos sino de cifras dentro de vaivenes mayores tanto hacia arriba como hacia abajo, con lo cual el precio podría volver a bajar al corto plazo si el conflicto cesara. Y agregaron que la estrategia de "moving average" permite evitar tanto fuertes subas como fuertes bajas, por lo que no deben sobredimensionarse los porcentajes referidos.
Pedro Cascales, presidente de la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado de Petróleo (CEGLA), recordó que "en Argentina se usan precios de export parity de referencia, usando un promedio de los últimos noventa días de los precios internacionales", por lo que una suba brusca de solo unos pocos días debería amortiguarse.
De todos modos, todos en el sector energético coinciden en que, si la guerra se prolonga, una suba permanente en el surtidor se hará inevitable. "En el caso de que el conflicto sea prolongado, por supuesto que eso va a generar un impacto, no solo en los surtidores, sino en todos los derivados del petróleo y del gas: gas natural, gas de petróleo envasado, butano, propano...", alertó Cascales.
