El deterioro del mercado laboral se consolidó como una de las principales preocupaciones de la sociedad argentina y comenzó a disputar el centro del debate económico con la inflación. Una encuesta elaborada por AtlasIntel para Bloomberg mostró que el desempleo aparece como el segundo problema más importante del país para el 46,5% de los consultados, apenas por debajo de la corrupción, mencionada por el 47,7%, y muy por encima de los altos precios y la inflación, que fueron señalados por el 37,4%.
El resultado representa un cambio en las prioridades sociales en un contexto en el que la desaceleración de la inflación convive con una economía que todavía no logra recuperar plenamente la actividad, el consumo y el empleo. La percepción de los encuestados refleja que la preocupación comenzó a desplazarse hacia el mercado de trabajo y las posibilidades de conservar o conseguir un empleo, una arista económica olvidada por el programa libertario.
La encuesta también ubicó a la situación económica entre las principales inquietudes, con el 32,5% de las respuestas, seguida por la impunidad y el sistema judicial (27,7%), el debilitamiento de la democracia y las instituciones (22,5%), la educación (18,8%) y la inseguridad (18,4%). La combinación de esos resultados muestra que, pese a la desaceleración del ritmo de aumento de los precios, la economía continúa ocupando un lugar central entre las preocupaciones de la población.
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El resultado de la encuesta coincide con Informes publicados durante los últimos meses, como los del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) y distintos organismos especializados, que dan cuenta de una reducción del empleo registrado, el cierre de empresas y una caída de la actividad en ramas clave de la industria y la construcción, un escenario que también fue reflejado en distintas investigaciones publicadas por El Destape.
La preocupación se trasladó desde la inflación hacia el trabajo
Durante los primeros meses de la gestión libertaria, la inflación ocupó el centro de las preocupaciones sociales debido al fuerte salto de precios registrado tras la devaluación de diciembre de 2023. Sin embargo, la desaceleración del índice de precios comenzó a modificar las prioridades de buena parte de la población.
La encuesta de AtlasIntel muestra que el desempleo pasó a ocupar un lugar incluso superior al de la inflación como principal problema nacional. La diferencia es significativa: mientras el 46,5% eligió el desempleo entre las tres principales preocupaciones, el 37,4% hizo lo mismo con los altos precios y la inflación. El resultado no implica que la inflación haya dejado de ser un problema para los hogares argentinos, sino que la incertidumbre respecto de la continuidad del empleo y la dificultad para acceder a nuevas oportunidades laborales comenzaron a pesar con mayor fuerza en la percepción social.
En una economía que todavía exhibe niveles de consumo deprimidos y una recuperación heterogénea entre sectores, el empleo aparece como la variable que concentra buena parte de las dudas sobre la sustentabilidad del proceso económico.
En los últimos meses, el INDEC informó caídas en distintos indicadores industriales, mientras que sectores como la construcción y parte de la industria manufacturera siguen operando por debajo de los niveles del año pasado. Incluso actividades tradicionalmente dinámicas, como la industria automotriz, mostraron recientemente una caída de la producción del 18% en los primeros siete meses del año y un desplome cercano al 25% en las ventas mayoristas.
Al mismo tiempo, diversos informes sobre empleo registrado muestran que la recuperación todavía no logra traducirse en una creación sostenida de puestos de trabajo. Esa evolución también se refleja en la expansión de modalidades laborales más precarias y en el crecimiento de la informalidad, un fenómeno que ya alcanzaba a más del 40% de los trabajadores según los últimos datos oficiales.
La encuesta de AtlasIntel también incluye un Índice de Confianza del Consumidor (ICC), construido a partir de la percepción actual y las expectativas económicas de los hogares. El indicador se elabora como el promedio de siete variables que evalúan tanto la situación presente como las perspectivas para los próximos seis meses. Entre ellas se incluyen la percepción sobre la economía del país, la situación económica familiar, el mercado laboral y las expectativas de compra de bienes duraderos.
Según la metodología del estudio, los puntajes superiores a 100 puntos representan una visión favorable u optimista, mientras que los inferiores a ese nivel reflejan insatisfacción o pesimismo. El índice también incorpora un apartado específico sobre inflación. Por un lado, mide cómo perciben los encuestados la evolución de los precios durante los últimos seis meses y, por otro, releva las expectativas para el semestre siguiente.
Los autores del informe explican que esos indicadores permiten conocer "la percepción de los encuestados sobre la inflación experimentada en los últimos seis meses, capturando el impacto de las recientes variaciones de precios en el día a día", mientras que el índice esperado "mide las expectativas de los encuestados para la inflación en los próximos seis meses, proporcionando información sobre las perspectivas a corto plazo".
