La extraña debilidad del sector externo

30 de enero, 2021 | 19.00

Situábamos el inicio del año 2021 con la expectativa favorable de acelerar la recuperación de la economía, dejando atrás el desastre macrista y los golpes propinados por el virus planetario. 

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El crecimiento acelerado de la actividad es una condición necesaria, no suficiente, para retomar el orden y la tranquilidad económica planteada por el ministro Guzmán en la Universidad Nacional de la Pampa.

En el arranque del año planteamos las acechanzas sobre el sendero de expansión posible reseñándolas del siguiente modo: 

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  1. La batalla que se libra en el verano por implementar el plan de vacunación masiva, piedra angular de la libre circulación de bienes y personas que consolide la curva de expansión esbozada desde el III trimestre de 2020. 
  2. La debilidad del sector externo que derive en volatilidad cambiaria, complicando la recuperación.
  3. La presión inflacionaria de los monopolios formadores de precios que lesione los ingresos populares, tema referido en una columna previa.
  4. Un acuerdo con el FMI que derive en un plan de austeridad clásico.

En la presente columna abordaremos la acechanza citada en el punto 2, referida al comportamiento de los flujos comerciales y financieros del sector externo.

Desarrollando un esquema de “Fortalezas y Debilidades” de las cuentas externas se puede observar lo siguiente:

 

 

La columna de “Fortalezas” exhibe tres tópicos extremadamente potentes para otorgar solidez al devenir del movimiento de divisas: el excedente de la balanza comercial, un programa financiero con el sector privado sustentable y regulación de las transacciones de capital. 

A pesar de las fortalezas descriptas:

  1.  Las reservas internacionales en el BCRA experimentaron una baja anual del 12%. 
  2. El riesgo país no disminuyó en forma significativa, de modo de permitir un ingreso de divisas relevante en el marco de la liquidez internacional abundante. 
  3. No se logró reducir la diferencia entre las cotizaciones de los distintos tipos de cambio de modo de alejar maniobras especulativas y favorecer la afluencia de dólares.

El Ministerio de Economía y el Banco Central deben tomar nota de lo ocurrido el año pasado y adoptar medidas que permitan proteger el superávit de la balanza comercial atesorando reservas y, a la vez, achicar los indicadores negativos -riesgo país y brecha cambiaria- que pesan sobre las cuentas externas.

Situábamos dos factores favorables del escenario internacional que reproducían lo ocurrido a la salida de la crisis del 2008: la aceleración de la emisión de dólares y la baja de la tasa de interés por parte de los EEUU y los estímulos a la demanda de China.

Ambos vectores confluyen sobre la Argentina aumentando el precio de los bienes que exporta y favoreciendo el ingreso de capitales que procuran opciones de mayor rentabilidad que en el mundo desarrollado.

En la poscrisis 2008, tras consensuar con el FMI una agenda del sector externo a fines del 2009, el entonces ministro de Economía Amado Boudou ejecutó el segundo canje de deuda y promovió fuertes incentivos fiscales a la demanda interna, como la implantación de la Asignación Universal por Hijo, entre otros. En el año 2010 se produjo la recuperación del precio internacional de la tonelada de soja desde u$s 270 a u$s 420, el riesgo país disminuyó de +900 pb a +500 pb, ingresaron u$s 7.100 millones por la cuenta capital y se acumularon u$s 4.200 millones en las reservas del BCRA. La economía creció ese año 10% y en el 2011, 6%. Fue un aprovechamiento óptimo del escenario internacional favorable.

En el presente no ocurre lo mismo a pesar de las semejanzas, inclusive incrementadas porque la expansión monetaria de los EEUU supera a la de aquel período.

El Banco Central debe explicaciones acerca de la salida de pagos por importaciones en exceso a lo ocurrido en el 2019 a pesar del fuerte descenso de la actividad ocasionado por la pandemia. También sobre la cancelación de deudas privadas al exterior en pleno proceso de reestructuración de deuda pública y la demora en aplicar restricciones al pago de compras de bienes suntuarios en el exterior. 

El Ministerio de Economía no ha abordado el problema que significa el hecho que los títulos de deuda argentina canjeados no son retenidos en las carteras de los fondos de inversión con los que sostuvo arduas negociaciones, no obstante, esas especies rinden un promedio de 3,07% frente a la tasa de referencia de la FED que oscila en el 0,25%. La actitud de los agentes financieros del exterior desprendiéndose de los valores de deuda soberana es la que incide negativamente sobre el riesgo país, impidiendo su descenso.

Se agrega además la ausencia de medidas regulatorias que amortigüen el impacto de la suba de los precios de los bienes exportables nacionales sobre el consumo interno de alimentos. Argentina aparece importando inflación internacional definida por las políticas de EEUU y China, lo que lesiona severamente los ingresos populares en su capacidad de compra de bienes esenciales.

El “viento de cola”, como lo llaman los opositores al Gobierno, es positivo para una economía emergente, pero hay que saber poner la embarcación de popa para aprovecharlo. Hasta ahora, está soplando de frente. Lo que torna en extraña la debilidad que presenta el sector externo.

 

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Roberto Feletti

Actualmente es secretario administrativo del Senado de la Provincia de Buenos Aires. Desde 2015 hasta 2019 se desempeñó como secretario de Economía y Hacienda del Municipio de La Matanza. Anteriormente ha ocupado diversos cargos y funciones, entre los que se destacan: diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires y presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja (2011-2015);  viceministro de Economía de la Nación (2009-2011); vicepresidente del Banco de la Nación Argentina (2006-2009); ministro de Infraestructura y Planeamiento de la Ciudad de Buenos Aires (2003-2006) y presidente del Banco de la Ciudad de Buenos Aires (200-2003). Además es docente en la materia Administración Financiera en la Universidad Nacional de Moreno, tarea que ha desarrollado en otras universidades.