La jugada del Gobierno para aumentar las reservas y que afecta al Agro

El escenario internacional dificultó las perspectivas del sector agropecuario luego de la suba de la tasa de interés en Estados Unidos. En ese marco, el Gobierno busca promover la liquidación de dólares para engrosar las arcas del Banco Central.

24 de junio, 2022 | 00.05

En el marco de una curva descendente en el precio internacional de los granos muestra y luego de la suba de la tasa de interés por parte de Estados Unidos, el Gobierno aprovecha un escenario favorable para incentivar que el sector agropecuario liquide dólares en el mercado local. Se trata de una buena oportunidad para que el Banco Central (BCRA) pueda fortalecer las reservas en tiempos de escases y fuerte salida de divisas por los altos niveles de importación energética. 

Con la intención de aprovechar la incertidumbre que se apodera de la Pampa Húmeda, el directorio del Banco Central (BCRA) mejoró las condiciones de constitución de los denominados Plazos Fijos Chacareros, removiendo límites para la renovación. La medida apunta a que el sector agropecuario acelere la liquidación de dólares y sostenga el flujo de reservas en un periodo de escases.

Los Plazos Fijos Chacareros pueden constituirlos las personas y empresas con actividad agrícola y su rendimiento está relacionado al valor de los cereales u oleaginosas y de la cotización del dólar estadounidense. La condición establecida es que el monto no supere hasta dos veces el valor total de las ventas registradas este año.

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En ese sentido, la autoridad monetaria que conduce Miguel Pesce dispuso que se admita la renovación de esas inversiones a plazo existentes a la fecha por hasta el monto a cobrar a sus vencimientos sin tener en cuenta ese límite de manera de mantener el incentivo a la venta de la cosecha. Además, el directorio elevó el monto para el acceso al financiamiento en pesos de las empresas agroexportadoras, destinado a la compra para exportación, a $ 15.000 millones cuando los controlantes sean residentes en el país.

Esta semana, el Banco Nación retomó la opción de inversión en depósitos a plazos fijos para el sector agrícola atados a la variación de la cotización del dólar, un instrumento con el que recibió depósitos por $ 25.900 millones en los últimos dos años. La tasa de interés sobre el capital invertido en estos plazos fijos se calcula en función de la variación en la cotización del dólar de dos días hábiles previos a la fecha de imposición hasta dos días hábiles previos al vencimiento.

El Central necesita de dólares frescos ante la demanda energética que consume las reservas día a día y las metas de acumulación que impone el FMI. Según fuentes del mercado, en la última jornada se registraron ventas en por U$S 140 millones por el impulso importador de combustibles y las proyecciones indican que durante junio se podrían gastar alrededor de U$S 2.000 millones solo para atender las necesidades de este segmento.

En mayo, de acuerdo a datos de Indec, ya se fueron del país U$S 1.600 millones en importaciones de combustibles y lubricantes. Los efectos de la guerra en Europa pesan y el Gobierno busca alternativas para abrir aún más el grifo de divisas.

El contexto

Hace una semana, la Reserva Federal de Estados Unidos anunció el aumento de la tasa de interés más agresiva en casi 30 años, elevando la tasa de referencia de los préstamos en 0,75 puntos porcentuales. Cuando el país del Norte concreta este tipo de movimientos, los precios de las materias primas suelen seguir una trayectoria a la baja, lo cual afecta el curso de las exportaciones. 

El propósito de Estados Unidos es fortalecer al dólar frente a otros tipos de cambio. En consecuencia, se retrae en sus inversiones en mercados emergentes o complejos, como el argentino. De esta manera, el flujo de capitales se dirige hacia el billete verde, lo cual deriva en la apreciación del tipo de cambio. Las consecuencias ya empezaron a sentirse con fuerza en el segmento agropecuario.

Según los últimos datos disponibles, los precios de los granos volvieron a bajar con fuerza en el mercado de Chicago, con mermas en los contratos de futuros de soja que superaron los U$S 20, lo que determinó que la oleaginosa se ubique al cierre de la jornada por debajo de U$S 600 la tonelada. El contrato de julio cayó 3,60% (U$S 21,86) hasta los U$S 585,42 la tonelada; mientras que la posición agosto retrocedió 3,62% (U$S 20,85) en U$s 553,82 la tonelada.

Entre los fundamentos de la baja influyó la decisión de grandes fondos de inversión de desprenderse de manera masiva de los futuros preocupados por síntomas de recesión en la economía estadounidense, por lo que acentuaron la liquidación de contratos.

En lo que respecta al maíz, el precio registró una merma del 2,76% (U$S 8,37) al posicionarse en U$S 293,98 la tonelada. Por último, el trigo retrocedió 4,01% (U$S 14,42) y se ubicó en U$S 344,38 la tonelada, llegando a su precio más bajo desde el 1 de marzo.

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