Casos de conmociones cerebrales en Tour de Francia ponen de manifiesto limitaciones de los controles

14 de julio, 2026 | 10.09

Como ​ocurre cada año, las caídas han marcado la primera semana del Tour de Francia, y varios incidentes han puesto de manifiesto lo difícil que sigue siendo gestionar las conmociones cerebrales en un deporte en ‌el que el reloj no se detiene ‌nunca.

De los ocho ciclistas que han abandonado el Tour desde que la carrera comenzó en Barcelona el 4 de julio, tres se retiraron por conmoción cerebral: el francés Clément Berthet, del Groupama-FDJ United; el neerlandés Alex Molenaar, del Caja Rural-Seguros RGA; y el noruego Torstein Traeen, del Uno-X Mobility, fugaz maillot amarillo.

Los tres tenían algo en común: sufrieron una caída, completaron la etapa y se retiraron esa misma noche, una vez realizado el diagnóstico.

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Berthet sufrió una fuerte caída durante la contrarreloj por equipos inicial; Molenaar se cayó a cinco kilómetros de la meta de ​la quinta etapa, mientras que ⁠Traeen se estrelló al día siguiente en el descenso del Col du Tourmalet mientras lucía el maillot amarillo ‌de líder de la carrera.

"No es muy satisfactorio ver cómo se le diagnostica una ⁠conmoción cerebral a los ciclistas después de haber reanudado la carrera", ⁠declaró a Reuters Xavier Bigard, director médico de la Unión Ciclista Internacional.

La UCI introdujo un protocolo de conmociones cerebrales al inicio de la temporada 2021. Un año antes, el ciclista francés Romain Bardet había recorrido casi 90 kms ⁠pese a sufrir una conmoción cerebral en una caída a más de 60 kms/h.

"Hemos avanzado mucho", ​afirmó Bigard, quien comenzó a trabajar en un protocolo tras incorporarse a la ‌UCI en 2018.

Según el procedimiento actual, un ciclista que ‌sufra una caída debe ser evaluado por la primera persona que llegue hasta él, a menudo un ⁠mecánico de su equipo.

Si esa persona detecta al menos dos signos observables de conmoción cerebral —como náuseas, dolor de cabeza o de cuello, debilidad en las extremidades, desorientación o problemas de equilibrio—, el ciclista debe ser retirado de la carrera.

De no ser así, el ciclista puede continuar antes de someterse a una evaluación más exhaustiva durante la ​carrera por parte del ‌auto médico o de un vehículo del equipo. Ese examen consiste en responder a una serie de preguntas relativamente sencillas sobre el contexto de la carrera, y el ciclista aún puede ser retirado.

Cuando se sospeche de una conmoción cerebral, deberá realizarse un examen más completo, de unos 10 minutos de duración, una vez finalizada la etapa.

LEJOS DE SER PERFECTO

"El protocolo en carretera es mucho ⁠más breve", indicó Mathieu Le Strat, director médico del Groupama-FDJ United. "Se lleva a cabo en el fragor del momento, por lo que resulta mucho más difícil realizar una evaluación".

"Tienes a un ciclista que está en plena carrera y quiere volver a subirse a la bicicleta de inmediato, así que no es fácil", comentó. "Un protocolo adecuado para una conmoción cerebral dura entre 10 y 15 minutos e implica varias pruebas. Eso no se puede hacer al borde de la carretera".

Florence Pommerie, jefa médica del Tour de Francia desde 2010, también destacó lo difícil que puede resultar diagnosticar una conmoción cerebral. "No se ‌ve. No hay un único síntoma definitivo, solo una combinación de indicadores", declaró.

Asimismo, añadió que no había visto a ninguno de los tres ciclistas en cuestión volver al auto médico tras sus respectivas caídas.

"Algunos síntomas aparecen de inmediato, pero desaparecen al cabo de unas horas, mientras que otros solo se manifiestan más tarde", explicó Bigard, al referirse a por qué una evaluación en la carretera puede diferir del diagnóstico realizado tras la etapa.

Todos los entrevistados coincidieron en que ‌el ciclismo se ha tomado este asunto mucho más en serio en los últimos años.

"Ahora existe una plena concienciación al respecto", dijo Pascal Chanteur, vicepresidente del sindicato internacional de ciclistas CPA.

El problema central, sin embargo, sigue siendo la comprensible urgencia por ‌volver a subirse a la ⁠bicicleta en un deporte en el que cada segundo cuenta, sobre todo para un ciclista que lucha por la clasificación general en una carrera de tres semanas.

"Nos encontramos en una ​situación que dista mucho de ser perfecta, y estamos intentando que sea lo menos imperfecta posible", afirmó Bigard.

Añadió que la educación sigue siendo "un verdadero reto" en el ciclismo de élite, un deporte inevitablemente impulsado por el rendimiento. "Es un proceso a largo plazo que llevará tiempo, pero es esencial", afirmó.

(Escrito por Julien Pretot; editado en español por Carlos Serrano)