Por Małgorzata Wojtunik y Manuel Ausloos
DALLAS, 24 jun (Reuters) - Nada representa mejor a Texas que un sombrero de vaquero y, a medida que los aficionados al Mundial han ido llegando en masa al "Estado de la Estrella Solitaria", un sombrerero afincado en Dallas se ha propuesto satisfacer las exigencias específicas de sus nuevos clientes internacionales.
En una tranquila calle de las afueras de la ciudad, Nicholas Fields se sienta en el taller que tiene en el salón de su casa, rodeado de herramientas. En las estanterías se alinean diversos moldes de madera para sombreros, mientras que las pieles cuelgan sobre sillas y mesas.
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De las paredes cuelga una selección de sus creaciones, una colección ecléctica de estilos y diseños que van mucho más allá del tradicional Stetson, que se asocia más fácilmente con los rodeos, los ranchos y la estética típica de los vaqueros.
"La cultura del sombrero en Dallas es enorme, y Texas es enorme", afirma Fields. "Vayas donde vayas, verás gente con sombreros de vaquero y de otros tipos".
Lejos de las tiendas para turistas que ofrecen versiones prefabricadas de los sombreros tradicionales para aficionados de todo el mundo, Fields está llevando la creación a otro nivel.
A través de su marca American Haberdashery, este artesano autodidacta busca satisfacer la demanda de estilos únicos en el mercado de alta gama, y la llegada del Mundial le ha abierto una nueva e inesperada gama de oportunidades.
Fields ya ha confeccionado sombreros para clientes que animan a México, Países Bajos y Japón, y cree que los pedidos seguirán llegando.
"Empezamos a recibir los pedidos unas dos o tres semanas antes de que comenzara el torneo y el interés no deja de crecer", comentó Fields sobre los pedidos relacionados con el Mundial que ha recibido.
Los precios de las creaciones de Fields parten de 700 dólares y la fabricación puede llevar seis semanas o más, desde el concepto hasta el producto final, dependiendo de la complejidad del diseño y la disponibilidad de los materiales.
Fields opera en un mercado de nicho, creando menos de 100 sombreros al año para una clientela exclusiva. Lo que le motivó a iniciar su negocio fue la imposibilidad de encontrar en las tiendas sombreros que se ajustaran a su propio estilo o a sus necesidades de talla.
Mantiene un alto nivel de discreción respecto a sus clientes -se niega a revelar sus identidades- y está decidido a seguir siendo un proveedor especializado de un producto de alta calidad.
"Quiero mantener la producción a un nivel bajo para que podamos seguir ofreciendo la misma calidad y no agotar nuestra capacidad creativa", afirmó. "Porque si intentamos fabricar 300 sombreros y atraemos a más gente, perderemos el control del proceso creativo".
Y aunque Fields ofrece un estilo único a sus clientes, no tiene ningún deseo de adentrarse en el mercado de los artículos de fantasía.
"Tiene que representar realmente lo que el cliente quiera sin parecer ridículo, porque no quiero hacer un sombrero ridículo para alguien de las gradas. Eso se puede comprar en Amazon".
"Quiero que la gente se sienta elegante y que tenga la sensación de haber adquirido algo que nadie más tiene, algo único para ellos", agregó.
(Escrito por Michael Church. Editado en español por Javier Leira)
