Netflix, el fenómeno del streaming está buscando acercar historias y ampliar el mapa del consumo audiovisual global, con lo que permite acceder a producciones que antes quedaban relegadas a circuitos de nicho. En esta innovación de diversificar su catálogo y trascender las fronteras hollywoodenses, Netflix apuesta por guiones de orígenes menos explorados por el público occidental. El reciente lanzamiento, proveniente del sudeste asiático demuestra que las historias universales, cuando están narradas con honestidad cultural, encuentran eco inmediato en su audiencia. En ese contexto, llega Esto, aquello y todo lo demás, una película filipina que representa un paso en ampliar el cine contemporáneo.
El peso del pasado y un duelo interpretativo
Dirigida por Cholo Laurel, esta película se adentra en las complejidades de las dinámicas familiares a través de la vida de Joanne (Jodi Sta. Maria), una guionista de televisión asentada en Manila que parece haber alcanzado el equilibrio profesional y personal. Sin embargo, la frágil estabilidad de la protagonista se desmorona por completo cuando Paz (Agot Isidro), su madre biológica, regresa sorpresivamente al país tras 27 años de un absoluto y doloroso silencio.
La reaparición de esta mujer desempolva viejos resentimientos e incómodos secretos familiares, e introduce un nuevo elemento de discordia: la existencia de Matti, un hermano del que Joanne no tenía noticia.
El metraje encuentra su mayor fortaleza en el duelo actoral de sus dos figuras centrales, Sta. Maria, Isidro, célebres actrices en la televisión filipina que logran transmitir la tensión, el dolor y los matices amargos de un reencuentro cargado de reclamos no resueltos. A ellas se suman en el elenco Gardo Versoza, Rubi Ruiz, Gabriel Lázaro, Mitch Valdez, Angel Aquino, entre otros.
Aceptación crítica de "Esto, aquello y todo lo demás"
Aunque hubo una campaña previa que generó un notable interés entre los usuarios de Netflix, la película ha mantenido un perfil discreto dentro del circuito de premios y la crítica especializada internacional. Las reseñas especializadas señalan que, si bien el filme acierta al abordar el drama del abandono y la reconciliación sin caer en sentimentalismos ni en retratos maniqueos, por momentos padece cierta contención narrativa que limita el impacto emocional de su tramo final.
No obstante, el título ha sido valorado como un ejercicio interesante y honesto respecto del drama familiar. Su mayor reconocimiento radica en consolidarse como una pieza accesible para el público masivo, reafirmando que las voces del cine asiático tienen un lugar cada vez más relevante en las conversaciones globales.
