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El trágico final de Jorge Cafrune: la travesía hacia Yapeyú, el legado de San Martín y la sombra de la dictadura

A más de cuatro décadas de su abrupta partida, la muerte del mítico trovador del folklore argentino continúa rodeada de interrogantes. De la velada histórica en Cosquín donde desafió la censura al fatal atropello en la Ruta 27.

21 de agosto, 2026 | 19.27
El trágico final de Jorge Cafrune: la travesía hacia Yapeyú, el legado de San Martín y la sombra de la dictadura

Hay acontecimientos en la historia cultural argentina que quedan marcados por una incógnita permanente. La desaparición física de Jorge “El Turco” Cafrune, una de las figuras más queridas y comprometidas del canto popular, se ubica entre las más dolorosas de la última dictadura militar. Luego de quebrar las restricciones impuestas por las autoridades dictatoriales en el escenario de Cosquín en enero de 1978, el artista inició una travesía a caballo destinada a rendir tributo al General José de San Martín, la cual se vio interrumpida trágicamente en la oscuridad de la ruta.

Aquel trayecto amalgamaba una fuerte carga patriótica: un recorrido ecuestre llevando consigo un cofre con tierra traída desde Boulogne-sur-Mer, ciudad del exilio y fallecimiento del Libertador, para ser depositada en Yapeyú, la localidad natal del prócer, en el marco del bicentenario de su nacimiento.

El proyecto del folclorista no era un gesto simbólico menor. La travesía contemplaba cubrir alrededor de 750 kilómetros partiendo desde la Capital Federal hasta el suelo correntino, estructurado en unos 25 días de marcha continua. El itinerario incluyó una partida de gran solemnidad que contó con el acompañamiento del público y una bendición previa en la Catedral Metropolitana.

La reconstrucción de los hechos señala que la noche del 31 de enero de 1978, mientras avanzaba montado a caballo junto a su compañero de ruta “Chiquito” Gutiérrez por la Ruta 27, en la zona de Benavídez, una camioneta Rastrojero conducida por un joven identificado como Héctor Emilio Díaz embistió al cantor. Cafrune sufrió graves traumatismos y fracturas torácicas; tras ser asistido de urgencia y trasladado al Hospital Municipal de Tigre, se conoció su deceso durante las primeras horas del 1° de febrero.

Si bien la causa fue caratulada comercial y judicialmente como un accidente de tránsito, el contexto de persecución cultural, listas negras y amenazas previas sembró dudas imborrables sobre las verdaderas circunstancias del hecho.

La travesía contemplaba cubrir alrededor de 750 kilómetros partiendo desde Buenos Aires hasta Yapeyú.

Años antes de aquel fatídico verano, Cafrune ya había marcado a fuego la música nacional con gestos de enorme generosidad artística. Durante la edición del Festival de Cosquín de 1965, desoyó las indicaciones de la organización e introdujo en el escenario a una jovencísima e inédita cantante tucumana: Mercedes Sosa.

Aquella jornada, "La Negra" conmovió a la Plaza Próspero Molina con su interpretación de Canción del derrumbe indio, consagrándose instantáneamente ante el público y consolidando al jujeño como un referente con el valor necesario para abrirle paso a las voces emergentes.

La noche de 1978: el canto prohibido ante la mirada militar

El retorno de Cafrune a la Plaza Próspero Molina en enero de 1978 se dio bajo un clima de extrema tensión. Las autoridades de facto habían fijado una nómina de temas prohibidos. Pese a ello, ante el pedido insistente de la multitud para que interprete Zamba de mi esperanza, el músico pronunció unas palabras que pasaron a la historia: "Aunque no está en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide, la voy a cantar".

La provocación cobraba mayor dimensión al considerar la presencia en los palcos oficiales de jerarcas del régimen militar, entre ellos el general Luciano Benjamín Menéndez.

De acuerdo con diversos testimonios de la época, el cierre de la presentación derivó en una escena de enorme dramatismo. Mientras sonaban los acordes de la pieza censurada, mandos de seguridad ordenaron el corte inmediato del sistema de sonido operado por los técnicos en el lugar.

Agentes policiales y personal de control irrumpieron en las tablas para interrumpir la actuación, lo que desencadenó un tumulto en el predio. Tras el abrupto desenlace de la función, Cafrune abandonó rápidamente la ciudad cordobesa impulsado por la preocupación de su entorno, horas antes de emprender la travesía a caballo que culminaría trágicamente en los caminos bonaerenses.

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