El costado íntimo de Daniel Aráoz: la voz cultural y la política, lágrimas por el hambre en el país y el cine como "la séptima maravilla del mundo"

Daniel Aráoz mostró su costado más íntimo y sensible atravesado por su trabajo como actor en cine, televisión y teatro. Qué piensa de la voz cultural y la voz política, cómo se lleva con el paso del tiempo, la emoción por su proyecto abocado a merenderos y comedores del país y más reflexiones profundas de una persona que respira arte. 

06 de julio, 2024 | 18.40

Daniel Aráoz es uno de los actores más reconocidos de la Argentina con un sinfín de trabajos en rubros como cine, televisión y teatro y está atravesado por el reciente lanzamiento de la película Vladimir y el monólogo Máster Aráoz en el Teatro Helios. Al margen de este contexto, el artista de 61 años dialogó con El Destape donde profundizó temas que le tocaron una fibra sensible: cómo se lleva con el paso del tiempo, qué piensa sobre la voz cultural y la voz política, la familia como "hecho colectivo", el hambre en niños y niñas del país y su trabajo constante con la reivindicación de la "séptima maravilla del mundo", tratándose del cine. 

Aráoz es un actor que respira arte con una sensibilidad genuina que a lo largo de estos años fue construyendo, donde pasó por muchos mundos: el drama, la comedia, thriller y hasta la conducción de un programa de televisión en la TV Pública. Vive en una familia de artistas, ya que su pareja y sus hijos trabajan en distintos rubros del ambiente. Estuvo atravesado por la dictadura militar y la llegada de la democracia fue el motor para trabajar. En su momento, le gustaba que la gente experimentada dentro del mundo de la cultura lo representaran, papel que hoy en día le toca a él. En su vida aprendió a pedir perdón y perdonarse. Siente que hoy en día la discusión de la voz cultural y la voz política se agotó y se emociona hasta las lágrimas cuando habla de su proyecto "Pancitas Llenas", basado en el financiamiento y abastecimiento de comedores y merenderos de distintos puntos del país.

- Estás atravesado por la película Vladimir. A pesar de la experiencia ¿hay nerviosismo?

Fue de los primeros proyectos después de la pandemia. Ninguno de nosotros ganó un mango, no se hizo por dinero esta película, se hizo por homenajear al cine y trabajar, que ese es nuestro trabajo. No todas las cosas se hacen por dinero. Estuvimos ahí porque había que filmar. La industria del cine es muy particular. Es la séptima maravilla del mundo, es el lenguaje colectivo artístico más importante donde aparece lo colectivo cuando hay una literatura que se lleva adelante, actores, música, directores de fotografía, pintores, se trabaja el tema del encuadre. La pintura está antes que la palabra. Ese trabajo colectivo nosotros lo hacemos con la más absoluta convicción de lo que estamos trabajando.

- Sos actor, comediante, conductor... ¿cuál es tu momento actual? ¿Cuándo te sentís actor, comediante y conductor?

Yo trabajo en el set mucho con la energía de los personajes. Primero con el guión, lo estudio, veo si puedo interpretar la energía que me propone el personaje. Si puedo meterme en la energía que yo interpreto. Requiere de mucha concentración y de algo que es una mezcla física, emocional, mental y Vladimir trae un poco eso. La conducción nació del hecho de tener que trabajar y tenía ganas de volver a la televisión, entonces con Pedro Aráoz, mi hijo, creamos un formato y luego él lo llevó a los canales y lo propuso. Era un poco volver a la televisión, estuvo bueno, pero en donde yo estoy concentrado es en el escenario, que es la madre del actor. El teatro es un hecho ceremonial más antiguo que el cine, pero el cine es el hecho colectivo más importante del arte, conviven todas las artes. No mido las cosas por más o menos, lo vivo. Trabajo. Esa es mi dignificación como persona. Me sano y me curo cuando transito este camino que tiene que ver con la profundidad de mi trabajo.

- Dentro de poco cumplís 62 años. Tenés más de 40 años de carrera ¿Cómo te llevás con el paso del tiempo?

Lo vivo con naturalidad y aliviado porque me doy cuenta de que lucho todos los días por ser mejor persona. Mi familia está por sobre el arte, es lo más importante en mi vida. Es el proyecto que más soñé tener, que más trabajo puse y más me representa o me interpreta como persona. En el arte, seguir produciendo y seguir trabajando. esto de manejar las energías no es menor, hay que tener una construcción interna que no afecte otras conductas. Esta es una edad que cuando yo era pibe le pedía a los tipos de esta edad que me representaran, que dijeran cosas, que representaran a ese adolescente que yo era. Ahora me toca a mí y lo tomo con paciencia y amorosidad.

- ¿Cómo eran tus 20 y cómo los ves ahora desde otro lugar?

Yo venía de la dictadura, la crueldad, la miseria, todo lo que fue la dictadura. Lograr la democracia fue un hecho histórico. En ese momento, el motor era trabajar y lo sigue siendo. Ese pibede 20, 22 años, lo traigo hoy para decirle “tu sabiduría me ayudó, me guió”. Porque lo que viene después de la adolescencia es la adultez, entonces es un camino bastante complejo. Entiendo que la juventud en sí es una sabiduría comparándolo con la adultez. Sigo teniendo una buena relación con los jóvenes y con mi juventud también.

- Se viralizó la anécdota que contaste con tus viejos que no les importaba el éxito sino tu persona ¿Cómo tomaste la repercusión que hubo?

Hablamos de que el cine está vivo con Vladimir y por otro lado de Máster Aráoz. Ese es el final de la Máster Aráoz. Ese amor que hay que construir que no tiene que ver con una familia tradicional, tiene que ver con la construcción de la familia. Ese hecho colectivo de la familia es el más importante de la humanidad. Y yo creo que recibi tantos mensajes de cariño, de emoción... porque ahí hay algo que no tiene que ver con el materialismo, sino con la humanidad, que es otra de las discusiones que se está dando en este momento. Es algo humano. Tiene que ver con el pedir perdón, perdonarse, hay un montón de cosas que están ahí. Finalmente los acuerdos que logres construir en tu vida van a estar ahí cuando los necesites. Cuando luchás por lo que nos mueve, por la razón, el corazón, el amor, la paz, la igualdad, la unidad, el diálogo, el acuerdo, la fe. Bueno... eso tiene que ver con la construcción del alma que es un camino que se elige. No se valora a las personas por lo que dicen, sino por lo que hacen.

- ¿Qué te genera que en la cultura haya artistas que se los mire de reojo todo el tiempo hoy en día? ¿Qué pensás de esa discusión política?

Ya lo vengo diciendo hace un tiempo humildemente. Para mí la voz cultural está por sobre la voz política. Yo creo que hay que hablar con paciencia y amorosidad. Y que la cultura traiga al diálogo la voz política palabras que hay que cambiar. Comida por hambre; materialismo por humanidad; política por servidores públicos; confrontación y negocios políticos por acuerdos políticos, que sin lugar a dudas no es lo misom; corrupción por honradez; soberbia por humildad; violencia por paz; razón por corazón; y me parece que también la sobreactuación por la honestidad. Todo esto hay que hacerlo con el cuerpo y el alma.

Me siento cerca de esta voz cultural que trae estas palabras para que analicemos. Cuál es la relación de estas palabras con nuestra vida, con lo que hacemos. Hay que fortalecer el diálogo, los acuerdos. Siento que la discusión de estas dos voces que se han instalado ahora, que todo el tiempo están discutiendo, realmente se ha agotado. Te hablo como alguien del pueblo, no como artista solamente. Hemos ayudado a construir esa segunda voz cuando estaba esa voz hegemónica, pero no cumple con los requisitos para la que fue creada porque su discurso no emociona y es importante que un discurso emocione. 

- Quiero que me cuentes sobre el proyecto Pancitas Llenas

Ay, sí... hace 3 años que estamos trabajando, hicimos tres marchas al Congreso, seguimos trabajando para que tengan cuatro platos de comida las niñas, los niños, comedores, merenderos, para que tengan un techo, una casa, educación, amor, un abrazo. Eso a mí me hace mucho bien, lucho con eso. Estamos con Julio González de Oralí, él juntó a 70 empresarios y juntos juntamos a 100 artistas más donde tenemos diferentes ideologías políticas, pero un mismo acuerdo de corazón. Seguimos adelante y vamos a seguir. Consideramos que es muy importante comunicar, de qué manera, es un grupo que los invito a que puedan compartir. Fíjate vos... el último recuerdo que tengo fue en el Congreso con todas las fuerzas políticas y las madres. Las madres llevan adelante los comedores. Y estábamos ahí en el Congreso todos reunidos y pasó algo que quiero destacar: nos emocionamos. Pudimos darnos cuenta de lo que significa el hambre en un niño. De una niña que va a la calle y te pide una limosna ¿Qué siente? Tratamos de hablar de qué construcción del alma se hace.

- Cómo va a ser tu 2024?

Hay dos miniseries que van a una plataforma con Star+. Una película para Netflix que se va a llamar El hombre que amaba los platos voladores y Máster Aráoz en el teatro. La conducción no. Me di un gusto, no fue menor eh. No creo que vuelva, por lo menos por ahora. Mi trabajo está puesto ahora en desarrollar contenido, creo que es muy importante, hace falta contenido.