La compañía anunció el desarrollo de Lyria 3, su nueva IA generativa enfocada en música. El sistema permite que un usuario suba una foto o escriba una descripción —por ejemplo, “atardecer en la playa con tono melancólico”— y reciba como resultado una canción original que combina letra, melodía y producción.
El avance posiciona a Google en la carrera por liderar la creación musical con inteligencia artificial, pero también encendió alarmas.
Cómo funciona Lyria 3
La herramienta analiza la imagen o el texto ingresado y genera:
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Letra adaptada al contexto o emoción sugerida.
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Instrumentación coherente con el estilo indicado.
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Producción musical completa, con voces sintéticas incluidas.
A diferencia de modelos anteriores, Lyria 3 apunta a un resultado más integral, no solo pistas instrumentales. La IA combina descripción semántica con composición automática, logrando canciones listas para compartir. En términos técnicos, el modelo se apoya en grandes volúmenes de datos musicales para entrenar patrones de ritmo, armonía y estructura.
La polémica detrás de la innovación
El lanzamiento no estuvo exento de críticas.
El debate gira en torno a tres ejes principales:
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Derechos de autor: artistas y productores cuestionan con qué material fue entrenada la IA.
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Impacto laboral en músicos y compositores.
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Uso potencial para replicar estilos o voces reconocibles.
La industria ya viene discutiendo los límites de la IA en la música, y herramientas como Lyria 3 reavivan el conflicto entre innovación tecnológica y protección de la creación artística.
MÁS INFO
¿El futuro de la música o un riesgo creativo?
Google sostiene que la herramienta abre nuevas posibilidades para creadores independientes y usuarios sin formación musical. La idea es democratizar la producción sonora.
Sin embargo, muchos músicos advierten que la facilidad para generar canciones completas podría saturar el mercado y diluir el valor artístico. Lyria 3 marca un nuevo paso en la convergencia entre inteligencia artificial y creatividad. La pregunta ya no es si estas herramientas existirán, sino cómo se regularán y qué impacto real tendrán en la industria musical global.
