La reforma laboral promovida por el gobierno de Javier Milei introduce una figura que puede alterar de manera sustancial la dinámica cotidiana en los lugares de trabajo: el llamado banco de horas. El mecanismo propone reemplazar el esquema tradicional de pago de horas extras por un sistema de acumulación y compensación de tiempo trabajado.
Reforma laboral: qué es el banco de horas y cómo afecta a los trabajadores
En el régimen vigente, cuando un empleado supera la jornada legal, esas horas deben abonarse con un recargo del 50% en días hábiles y del 100% en fines de semana o feriados. La propuesta oficial mantiene esa posibilidad, pero incorpora una alternativa: que esas horas adicionales no se paguen en el momento, sino que se registren en una cuenta individual para ser compensadas más adelante con francos o jornadas reducidas.
En términos prácticos, esto habilita que en períodos de alta demanda —como temporadas de mayor actividad comercial o industrial— se puedan extender las jornadas hasta diez o incluso doce horas diarias, dentro de los límites que establezca la reglamentación. Luego, cuando el ritmo de trabajo disminuya, el empleador podría otorgar días libres equivalentes para equilibrar la carga horaria.
Desde la óptica empresarial, el beneficio radica en la posibilidad de adaptar la organización interna a los ciclos productivos sin afrontar el costo inmediato de las horas extras. La previsibilidad en los costos laborales y la capacidad de respuesta frente a picos de producción son presentadas como ventajas centrales del esquema.
Sin embargo, el impacto para los trabajadores es más complejo. En la práctica, el banco de horas puede modificar la estructura del ingreso mensual. Las horas extras han sido históricamente una fuente relevante de remuneración adicional para muchos empleados, especialmente en actividades con alta variación estacional. Si esas horas dejan de abonarse con recargo y pasan a compensarse con tiempo libre, el salario efectivo podría verse afectado.
Además, surge un interrogante sobre el equilibrio real en la negociación. Aunque el sistema se plantea como un acuerdo entre partes, sindicatos y especialistas en derecho laboral advierten que, en contextos de empleo frágil o alta competencia por los puestos de trabajo, la capacidad del trabajador para rechazar jornadas más extensas puede ser limitada. La flexibilidad, sostienen, podría traducirse en una intensificación del ritmo laboral en los momentos de mayor demanda.
El anuncio de la reforma fue realizado por el Presidente durante la presentación del Plan Argentina Grande Otra Vez en la planta de Sidersa, en San Nicolás, en 2025. Allí defendió la necesidad de avanzar hacia un mercado laboral más dinámico tras la etapa de estabilización macroeconómica. Según el Ejecutivo, la modernización del régimen permitiría reducir litigiosidad y estimular la creación de empleo formal.
Quienes cuestionan la iniciativa señalan que el banco de horas puede desdibujar el concepto tradicional de jornada laboral y vaciar de contenido el régimen de horas extraordinarias, uno de los pilares de protección del trabajador. También advierten que la extensión de jornadas prolongadas, aún cuando luego sean compensadas, puede impactar en la salud, la vida familiar y la organización personal.
