Detectar una llamada fraudulenta no requiere instalar aplicaciones: el propio celular ya muestra el país de origen del número entrante, y alcanza con tres verificaciones simples para decidir si conviene seguir la conversación.
Las estafas telefónicas funcionan porque combinan urgencia y suplantación de identidad, y por eso la mejor defensa es frenar antes de responder. Estas son las señales de alerta más comunes y el método de tres pasos que se difunde para ordenarlas.
Las señales que delatan una llamada falsa
Hay patrones que se repiten: un prefijo extranjero desconocido, la solicitud de datos bancarios o personales y las urgencias financieras repentinas. También es habitual que el interlocutor suplante a una empresa conocida, como un banco, una aseguradora o una compañía telefónica.
Otra pista es cómo reacciona quien llama ante una pregunta de seguridad. Una respuesta evasiva no prueba que haya una estafa, pero es motivo suficiente para cortar y verificar por otra vía antes de entregar cualquier dato.
El método LAP en tres pasos
El primer paso es Localizar: iPhone y Android muestran de forma automática el país de origen de la llamada entrante, un dato que permite detectar un prefijo que no corresponde. El segundo es el Autor: confirmar la identidad de quien llama con una pregunta de seguridad que solo conocería la entidad real.
El tercero es Para qué: indagar el motivo exacto de la llamada. Si hay un pedido de datos sensibles, la recomendación es cortar y contactar a la empresa por el número oficial que figura en su sitio web, no por el que llamó.
Los fraudes por mensaje de texto
El mismo cuidado vale para los SMS. Entre las modalidades están el smishing, con enlaces maliciosos que imitan a bancos o comercios; el SMS spoofing, que altera el remitente para parecer una marca conocida; y el SIM swapping, que consiste en el robo de la línea de la víctima.
Janeth Rodríguez, VP de Revenue de Infobip Latam, planteó que la "regla de oro" para el usuario común es desconfiar de mensajes con enlaces acortados o urgencias financieras repentinas. Como criterio práctico, sirve tanto para un SMS como para una llamada.
