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Los veterinarios coinciden: acariciar mucho a tu perro puede desatar malos hábitos de conducta

Veterinarios y adiestradores coinciden en que demostrarle afecto al perro cuando está sobreestimulado puede ser perjudicial para su comportamiento. 

18 de agosto, 2026 | 12.46
Cómo acariciar a los perros correctamente.

Llegar a casa y encontrarse con un perro que salta, ladra, corre de un lado a otro o exige caricias suele interpretarse como una demostración de amor. Sin embargo, ese momento de entusiasmo puede esconder un problema de conducta, si el animal recibe atención precisamente cuando está alterado, puede aprender que esa reacción es la manera de conseguir afecto.

La advertencia tomó fuerza a partir de las declaraciones del adiestrador canino Víctor Mareño, quien señaló que uno de los errores frecuentes de los dueños ocurre justamente durante el reencuentro. Según explicó, el inconveniente no está en acariciar a la mascota, sino en hacerlo mientras se encuentra en un estado de excitación elevado.

Desde el punto de vista del aprendizaje animal, las consecuencias de una conducta influyen en la posibilidad de que vuelva a repetirse. Por eso, si cada vez que un perro salta sobre una persona recibe caricias, palabras, contacto físico o incluso un intento de apartarlo, esa interacción puede funcionar como una recompensa.

La guía veterinaria de VCA explica precisamente que un perro que obtiene atención al saltar puede continuar haciéndolo, ya que incluso determinadas reprimendas o intentos de frenarlo pueden convertirse en una forma de interacción. El Manual Veterinario Merck también advierte que acariciar a un perro cuando salta para reclamar atención puede mantener esa conducta. Incluso una recompensa ocasional puede hacer que el comportamiento resulte más resistente a desaparecer.

Qué hacer cuando el perro se descontrola al llegar a casa

Al entrar, lo ideal es mantener una actitud tranquila y esperar a que el animal reduzca su nivel de excitación. Si conoce órdenes básicas, puede pedírsele que se siente o que espere unos segundos. Cuando finalmente mantiene las cuatro patas en el piso, se sienta o permanece tranquilo, llega el momento de ofrecerle atención.

La estrategia coincide con los principios del refuerzo positivo, en lugar de castigar al animal por una conducta indeseada, se busca reforzar aquella que sí se quiere fomentar. El Kennel Club Argentino también señala como un error frecuente acariciar al perro para calmarlo cuando salta, ya que de esa manera puede terminar reforzándose justamente ese comportamiento.

Una de las principales confusiones entre los dueños es pensar que poner límites implica ser menos afectuoso con la mascota.

Una de las principales confusiones entre los dueños es pensar que poner límites implica ser menos afectuoso con la mascota. No es así. El contacto, los juegos y las caricias siguen siendo importantes para el vínculo, pero pueden utilizarse como recompensa después de que el animal haya conseguido tranquilizarse.

En este sentido, Mareño sostiene que al llegar a casa se puede esperar a que el perro baje su nivel de excitación antes de darle afecto. La idea es que el animal termine asociando la calma con una consecuencia positiva. Además, la regla debe ser consistente. Si una persona permite que el perro salte y otra lo ignora, o si el dueño un día premia esa conducta y al siguiente intenta evitarla, el aprendizaje se vuelve más difícil. La coherencia de todos los integrantes del hogar es fundamental.

¿Acariciar demasiado puede generar ansiedad?

La cuestión es más compleja que afirmar que las caricias, por sí mismas, provoquen ansiedad. El afecto no es perjudicial para un perro. El problema aparece cuando la atención humana queda asociada de manera constante a conductas de sobreexcitación, demanda o dependencia.

Especialistas consultados en torno a este tema advierten que los reencuentros excesivamente efusivos pueden contribuir a aumentar la activación del animal y, en determinados casos, reforzar problemas vinculados con la separación. Por eso, si un perro presenta una reacción exagerada cada vez que su dueño sale o vuelve, no puede asumirse automáticamente que se trata de una simple demostración de felicidad. Puede ser conveniente observar el comportamiento general del animal y consultar con un veterinario o especialista en conducta si la situación es persistente.

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