Robert Francis Prevost fue elegido como Papa en mayo de 2025 y eligió el nombre León XIV. La decisión contiene una carga histórica, referencias y va en línea con el rumbo que pretende darle a su pontificado.
Por qué eligió León XIV
El propio Papa explicó el significado de su nombre ante el Colegio Cardenalicio, dos días después de su elección. Si bien detalló que hubo varias razones, la principal fue su admiración por León XIII, autor de la encíclica Rerum Novarum, de 1891. El texto abordó la cuestión social durante la primera gran revolución industrial y es considerado la base de la Doctrina Social de la Iglesia.
León XIII defendió los derechos de los trabajadores, reclamó condiciones laborales dignas y buscó acercar a la Iglesia al mundo moderno. Para el actual Papa, el escenario comparable, con otra revolución industrial: la de la inteligencia artificial.
Los analistas del Vaticano también leen el nombre como una señal de continuidad con Francisco, pero a través de una reforma más serena y diplomática.
Los otros papas llamados León
León XIV es el decimocuarto en llevar el nombre, que empata con Clemente como el cuarto más usado, detrás de Juan, Gregorio y Benedicto. Entre los más importantes se destacan:
- León I, el Magno (440-461): convenció a Atila, rey de los hunos, de no saquear Roma en el año 452. Es uno de los Doctores de la Iglesia.
- León III (795-816): coronó a Carlomagno como emperador de Occidente.
- León IV (847-855): fortificó el Vaticano frente a los ataques de su época.
- León IX (1049-1054): combatió la corrupción dentro del clero.
- León X (1513-1521): hijo de Lorenzo de Médici, su ostentación fue una de las chispas que encendieron la Reforma protestante de Martín Lutero.
- León XIII (1878-1903): el último antes de Prevost y el padre de la doctrina social de la Iglesia.
¿Por qué los papas cambian de nombre?
Si bien no hay una norma doctrinal que obligue a hacerlo, es una costumbre de más de 1000 años. El primero en cambiar su nombre fue Juan II, en el año 533, que dejó atrás el de Mercurio por considerarlo demasiado pagano para el líder de la Iglesia.
Con el tiempo, la práctica se consolidó. Cuando comenzaron a elegirse papas no italianos, adoptar un nombre en latín ayudaba a suavizar sus orígenes extranjeros. También permitía, al menos de forma simbólica, dejar atrás los apellidos de familias nobles con muchos rivales políticos. Cada nombre se analiza con detalle porque suele anticipar prioridades.
Algunos papas eligen a un santo, como hizo Francisco, y otros a un pontífice del pasado con buena memoria histórica. Hay nombres prácticamente vedados: Pedro, por respeto al primer Papa, y otros que arrastran asociaciones problemáticas. Desde que se impuso la costumbre, solo Adriano VI y Marcelo II conservaron su nombre de pila, aunque ambos lo adaptaron al latín.
