En un mundo donde circulan discursos antivacunas y, en algunos países, desciende el porcentaje de inmunización, apareció nueva evidencia de que estos fármacos no tienen como única virtud combatir enfermedades específicas, sino que también podrían tener otros beneficios para la salud de las personas.
Un trabajo publicado este martes en The Journals of Gerontology reveló que una vacuna usada contra una enfermedad común puede tener un beneficio extra que nadie esperaba: demorar el envejecimiento de las personas que se la aplican. El dato fue analizado por investigadores de la Escuela de Gerontología Davis, en la Universidad del Sur de California, Estados Unidos.
La vacuna contra una enfermedad común que retrasa el envejecimiento
La nueva investigación se basó en la vacuna contra el herpes zóster. Los científicos usaron los datos del Estudio de Salud y Jubilación de Estados Unidos, que es representativo a nivel nacional, y analizaron si la inmunización contra este virus está asociada con los perfiles más favorables en ciertos aspectos del envejecimiento biológico.
Para el análisis tomaron en cuenta algunas cuestiones específicas como los niveles de inflamación, inmunidad innata y adaptativa, hemodinámica cardiovascular, neurodegeneración y envejecimiento de los genes, así como también una puntuación compuesta del envejecimiento biológico.
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En total, se tomaron las muestras de 3884 adultos mayores de 70 años obtenidas a través de mediciones biológicas de sangre, citometría de flujo (estudios celulares) y evaluaciones físicas. Después, los resultados fueron ponderados para ser ajustados a variables sociodemográficas y de salud de los participantes.
Cuáles fueron las conclusiones de la investigación
Una de las conclusiones de la investigación es que la vacuna contra el herpes zóster se asocia significativamente con puntuaciones de inflamación más bajas. Esto se refiere a un envejecimiento de los genes más lento y una puntuación de envejecimiento biológico compuesto más baja, “lo que sugiere posibles beneficios para la inflamación sistémica, el envejecimiento molecular y el envejecimiento biológico general”, sostuvieron los expertos en el estudio.
También indicaron que varias de las mejoras en los parámetros analizados fueron más pronunciadas dentro de los tres años posteriores a la vacunación, por lo que el envejecimiento más lento persistió más allá de esa ventana de tiempo.
“La vacunación contra la culebrilla puede reducir el estrés vascular y la inflamación crónica provocados por el virus de la varicela zóster, lo que resulta en un perfil hemodinámico cardiovascular más favorable. Dado que la presión arterial sistólica y diastólica, así como la frecuencia cardíaca en reposo, son indicadores inmediatos del tono vascular y el gasto cardíaco, un beneficio relacionado con la vacuna puede manifestarse como valores de presión arterial más bajos y un pulso más lento, indicadores de una menor carga hemodinámica y, en última instancia, un envejecimiento cardiovascular más lento”, explicaron los autores.
