Por primera vez desde 1939, pescadores capturaron dos atunes rojos gigantes en Whitby, Inglaterra. Los ejemplares, de más de 320 kilos cada uno, marcan el regreso histórico de la especie al noreste británico tras décadas de ausencia, un fenómeno impulsado por la recuperación ambiental y la regulación de la pesca comercial.
Un hito histórico tras más de 80 años de ausencia
Clive Easton, miembro de la tripulación del Dominator-A, recordó que estuvieron aproximadamente una semana buscando atunes tras el inicio de la temporada. “Hubo mucha expectación cuando sacamos el primero”, contó, y agregó que fue necesario el esfuerzo de varias personas para subir a bordo un ejemplar de ese tamaño.
En la década de 1930, estos peces, llamados “tunny” en la región, convirtieron la costa de Yorkshire en un punto clave para la pesca deportiva de grandes ejemplares. De hecho, en 1933 se registró una captura récord de 386 kilos frente a Whitby, un hito que quedó en la memoria local.
Sin embargo, para los años 60 el atún rojo había desaparecido casi por completo de las aguas británicas, debido a la caída de sus poblaciones y a cambios en la abundancia de presas como el arenque. Ahora, su regreso ha sido gradual, primero en el sudoeste de Inglaterra y más recientemente en el noreste, donde se dieron estas capturas.
¿Por qué regresó el atún rojo a las costas británicas?
El atún rojo es un depredador que puede recorrer miles de kilómetros y suele llegar a aguas británicas para alimentarse de peces grasos que se desplazan en bancos, como el arenque y el espadín. Investigaciones del Centro de Ciencia, Medio Ambiente, Pesca y Acuicultura del Reino Unido (Cefas) indican que estos ejemplares aparecen entre mayo y enero, con mayor presencia en agosto, septiembre y octubre.
El biólogo marino Joe Redfern relacionó la reaparición con la recuperación del arenque, aunque un estudio publicado en Oxford Academic advierte que la situación es más compleja, ya que las medidas de conservación, las condiciones marinas y la disponibilidad de presas también influyen. El artículo señala que, aunque la presencia de los atunes es una buena señal, no significa que todo el ecosistema del mar del Norte esté completamente recuperado.
En cuanto a la pesca comercial, la captura de atún rojo está estrictamente regulada. Según el plan comercial del Reino Unido para 2026, solo unas 30 embarcaciones cuentan con permiso para pescar esta especie, con una cuota individual cercana a 3.992 kilos. En total, la cuota nacional para el período 2026-2028 es de aproximadamente 230 toneladas métricas.
Estas embarcaciones deben cumplir con requisitos específicos: medir cerca de 12 metros o menos, realizar viajes cortos de menos de 24 horas, pescar con caña y carrete, y no usar cebo para atraer a los peces. Además, cada ejemplar capturado debe registrarse y desembarcarse en puertos autorizados, acompañado de documentación electrónica.
¿Cómo investigan los científicos el comportamiento del atún rojo?
El plan británico fue aprobado por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico, que coordina la gestión de esta especie entre distintos países. En términos económicos, un atún de gran tamaño podría valer alrededor de 11.500 dólares en el muelle, y su precio podría triplicarse en la cadena de suministro hacia restaurantes.
Para embarcaciones pequeñas como las de Whitby, donde tradicionalmente se enfocaban en la pesca de langosta y otros mariscos, la reapertura de la pesca de atún rojo representa una oportunidad económica interesante. Sin embargo, la comunidad científica sigue monitoreando la situación con atención.
Un equipo de la Universidad de Exeter, liderado por la doctora Lucy Hawkes, colocó en agosto etiquetas de seguimiento a cinco atunes rojos en la zona. Estos dispositivos recopilan datos de luz, profundidad y temperatura para trazar los movimientos de los animales durante dos años. Cuando las etiquetas se desprenden, envían la información vía satélite.
Este monitoreo devuelve una imagen que no se veía desde hace décadas, pero el desafío actual no es solo celebrar el retorno sino garantizar que estos ejemplares sigan habitando estas aguas en el futuro.
