El quincho dejó de ser un ambiente reservado exclusivamente para hacer asados. Con el tiempo, se transformó en una extensión de la casa donde se puede cocinar, comer, mirar televisión, reunirse con amigos o simplemente disfrutar del jardín. Tres proyectos muestran cómo adaptarlo a distintos espacios y necesidades.
A la hora de diseñarlo, no existe una única fórmula, puede ser un ambiente abierto hacia el exterior, un verdadero anexo equipado para recibir invitados o incluso ubicarse debajo de la vivienda para conservar la mayor cantidad posible de superficie verde.
Una de las alternativas consiste en aprovechar al máximo la relación entre el quincho y el exterior. En una vivienda de Hudson, el proyecto de los arquitectos Facundo Salsa y Eleonora Vasiliadis, de Estudio Mastres, buscó justamente que el nuevo ambiente no quedara aislado del jardín.
El espacio tiene unos 25 metros cuadrados y fue concebido como un ambiente independiente, pero conectado tanto con la casa como con la galería semicubierta y la parrilla. Para lograrlo, se utilizaron grandes carpinterías de PVC tipo abanico que permiten abrir completamente el sector y modificar su relación con el exterior según el clima.
La propuesta se completa con toldos automatizados y un cerco de vidrio que conserva las visuales hacia el jardín. En el interior, el quincho combina comedor, sillones y televisión, con muebles diseñados especialmente para el lugar y revestimientos que aportan una sensación más cálida.
La clave para copiar es que si hay jardín o galería, las aberturas pueden convertirse en el recurso principal. Un ambiente de dimensiones acotadas puede sentirse mucho más amplio cuando se elimina la separación visual entre el interior y el exterior.
Un segundo living pensado para recibir
Otra posibilidad es convertir el quincho en un espacio prácticamente independiente de la vivienda. En una casa de Canning, el ambiente fue diseñado específicamente para reuniones y encuentros, con una distribución que permite cocinar, comer, preparar tragos y mirar partidos sin tener que trasladarse constantemente hacia otros sectores de la casa.
El proyecto de interiorismo estuvo a cargo de Malena Joffé, creadora de Malé, y reúne comedor, living, barra y baño. A eso se suman parrilla, horno a leña, heladera y un área de lavado, de modo que buena parte de las actividades pueda resolverse dentro del propio quincho.
En este tipo de espacios, los materiales también cumplen una función importante, se eligieron superficies resistentes y fáciles de mantener, como las mesadas de granito negro, además de géneros lavables. La madera kiri en paredes y techo aporta calidez y diferencia al ambiente del resto de la vivienda. La distribución también busca adaptarse a distintos encuentros, un sillón modular permite cambiar la disposición según la cantidad de personas y las necesidades de cada reunión.
La clave para copiar es antes de pensar en la decoración, conviene definir qué actividades se van a realizar. Una buena barra, espacio de guardado, bacha, heladera y muebles móviles pueden resultar más útiles que sumar objetos únicamente decorativos.
