Hay quienes no solo se despiden con un beso en la cabeza cuando salen al trabajo o prometen que no tardarán en volver, sino que también tratan a sus mascotas como si fueran un hijo, pronunciando palabras con la esperanza de que realmente entiendan cada indicación.
Quienes conviven con un animal de compañía no solo cuentan con un compañero fiel, sino con alguien que despierta ternura y con quien se forja un vínculo afectivo muy fuerte. Desde la psicología fue analizado por qué algunas personas mantienen conversaciones con sus mascotas y los expertos coinciden en que estas personas suelen mostrar mayor empatía e inteligencia emocional.
Este fenómeno se denomina antropomorfismo, que es la tendencia natural a atribuir a los animales pensamientos, emociones, intenciones y características propias de los humanos.
Hablar con las mascotas revela aspectos profundos de la personalidad de quien lo hace, demostrando una alta capacidad para ponerse en el lugar del otro y un genuino interés por su bienestar. Además, implica una gran habilidad para gestionar las propias emociones, usar la imaginación y encontrar serenidad a través de una práctica similar al mindfulness, es decir, estar presente en el momento.
Según los especialistas, esta conducta funciona como un respaldo emocional contra la soledad y el estrés, ya que reduce la ansiedad y aumenta la producción de oxitocina, conocida como la hormona del cariño, lo que genera en el dueño una sensación de compañía y de ser escuchado sin temor a ser juzgado.
Un estudio publicado en People and Animals: The International Journal of Research and Practice analizó a 244 dueños de mascotas para evaluar la relación entre el apego a los animales, la empatía y el antropomorfismo. Los resultados mostraron que existe una asociación positiva entre atribuir características humanas a los animales y tener empatía como cualidad social. En otras palabras, quienes se ponen en el lugar de sus mascotas también suelen ser más proclives a imaginar qué sienten o piensan.
Sin embargo, algunos expertos en conducta animal advierten que una humanización excesiva puede generar problemas para el bienestar del animal y la convivencia.
Consejos para entender qué busca tu mascota cuando le hablás
Hablarle a tu mascota no solo te hace bien a vos: también puede mejorar la comunicación con ella si aprendés a leer lo que te devuelve.
Prestá atención a la mirada. Si tu perro o gato te mira fijo mientras le hablás, está buscando contacto. Si desvía la vista o bosteza, puede estar incómodo o cansado. La mirada es una de las señales más claras.
Observá la cola y las orejas. Un perro con la cola relajada y las orejas hacia adelante está atento. Un gato con las orejas hacia atrás o la cola erizada puede estar asustado o molesto. El cuerpo dice más que las palabras.
Fijate en el tono que usás. Los animales responden más al tono que al contenido. Un tono suave y agudo los calma; un tono grave y fuerte los alerta. Si querés transmitir tranquilidad, hablá despacio y bajo.
No esperes que entienda todo. Tu mascota puede asociar palabras con acciones (paseo, comida), pero no comprende frases complejas. Usá palabras cortas y consistentes para las rutinas.
Respetá su espacio. Si le hablás y se aleja, no lo persigas. A veces necesitan silencio. Aprender a interpretar cuándo quieren compañía y cuándo no es parte del vínculo.
