El skincare se convirtió en parte de la rutina diaria de muchas personas, pero existe un error muy común que puede pasar inadvertido y es el de concentrar todos los productos en el rostro y olvidarse del cuello, el escote y las manos. Aunque suelen quedar fuera de la rutina, estas zonas están permanentemente expuestas a factores que favorecen el envejecimiento de la piel, especialmente la radiación ultravioleta. De hecho, las arrugas aparecen con mayor frecuencia en áreas expuestas al sol como el rostro, el cuello, las manos y los antebrazos, según información de Mayo Clinic.
El problema es que muchas personas pueden dedicar varios minutos a limpiar, hidratar y proteger su cara, pero detenerse justamente en la mandíbula. Así, con el paso del tiempo, pueden aparecer diferencias visibles entre el rostro y otras zonas que recibieron menos cuidados.
La forma correcta de hacer el skincare
El cuello, el gran olvidado del skincare
El cuello suele ser uno de los sectores más olvidados de la rutina. Sin embargo, su piel también envejece y puede desarrollar líneas, pérdida de elasticidad, sequedad y cambios de textura. Mayo Clinic explica que las arrugas son más frecuentes en las zonas que reciben exposición solar y que, con el envejecimiento, la piel del cuello puede volverse más fina, seca y menos elástica.
Por eso, extender la rutina desde el rostro hacia el cuello no es solamente una cuestión estética. La Academia Estadounidense de Dermatología (AAD) recomienda aplicar protector solar también sobre el cuello y otras áreas expuestas. La dermatóloga Elizabeth Houshmand, MD, FAAD, advierte que la protección solar es una de las herramientas más efectivas para reducir el envejecimiento prematuro y señala específicamente la importancia de cubrir el rostro, el cuello, las orejas y otras zonas expuestas.
El escote también necesita atención
El escote suele quedar todavía más relegado, especialmente durante los meses de invierno, cuando permanece cubierto por la ropa. Sin embargo, cuando queda expuesto al sol, recibe radiación ultravioleta al igual que el resto de la piel descubierta. La exposición acumulada puede contribuir a la aparición de manchas, cambios de textura y arrugas. La radiación UV, además, deteriora las fibras de colágeno y elastina, estructuras fundamentales para mantener la firmeza y elasticidad de la piel.
La importancia de estas zonas también aparece en la literatura médica especializada. Un consenso internacional de especialistas en dermatología y medicina estética estableció recomendaciones específicas para el rejuvenecimiento del cuello, el escote y las manos, justamente porque son áreas no faciales en las que pueden acumularse signos visibles de envejecimiento.
Las manos pueden ser otra señal del paso del tiempo
Las manos son otro de los grandes olvidados. A diferencia del rostro, muchas personas no aplican protector solar sobre ellas todos los días, a pesar de que reciben exposición solar de manera constante. La dermatóloga Jane Berson, citada por la Academia Estadounidense de Dermatología, señala que la falta de protección solar en las manos puede favorecer manchas, rugosidad, arrugas y sequedad. También advierte que esta zona puede desarrollar queratosis actínicas, lesiones precancerosas asociadas a la exposición solar acumulada.
Mayo Clinic también destaca que las manchas de la edad son frecuentes en el dorso de las manos debido a la exposición repetida al sol. Por eso, una rutina facial completa puede quedar incompleta si termina en la mandíbula.
El protector solar es clave
No hace falta convertir el cuello, el escote y las manos en una rutina completamente diferente. Una de las medidas más importantes es incorporar la protección solar a todas las zonas que quedan expuestas. La AAD recomienda elegir un protector de amplio espectro, resistente al agua y con SPF 30 o superior, y aplicarlo sobre toda la piel que no esté cubierta por ropa.
La dermatóloga de Mayo Clinic Dawn Davis explica, además, que muchas personas utilizan menos protector del necesario. Según la especialista, una cantidad equivalente a un vaso pequeño de protector alcanza aproximadamente para cubrir rostro, cuello y dorso de ambas manos, no todo el cuerpo.
La protección tampoco debería limitarse a los días de playa. La radiación ultravioleta está presente durante todo el año y puede atravesar las nubes. La AAD recomienda reaplicar el protector cada dos horas cuando se permanece al aire libre y hacerlo nuevamente después de nadar o transpirar.
El error, entonces, no está necesariamente en elegir mal un sérum o utilizar pocos productos, sino en pensar que el skincare termina en el rostro. Limpiar e hidratar el cuello, prestar atención al escote y aplicar protector solar también en las manos son pequeños cambios que permiten cuidar de manera más uniforme la piel expuesta.
Además, no todos los productos que funcionan bien en el rostro necesariamente son adecuados para otras zonas. Si se quieren incorporar activos como retinoides, ácidos u otros tratamientos específicos en cuello o escote, lo recomendable es consultar previamente con un dermatólogo, especialmente porque estas áreas pueden ser más sensibles.
