La obra de arte atravesada por el saqueo nazi y por una búsqueda que se extendió durante décadas en todo el mundo podría esta semana tener una resolución definitiva. Se trata de Retrato de una dama, la pintura del siglo XVIII que fue hallada en una vivienda de Mar del Plata y cuyo destino será analizado a la brevedad por la Justicia Federal.
La audiencia está prevista para este viernes y podría definir la situación judicial del matrimonio que tenía la obra en su poder y la eventual restitución a los herederos del galerista neerlandés Jacques Goudstikker, cuya colección fue robada durante la ocupación nazi en Países Bajos.
La pintura permaneció durante años en la casa de Patricia Kadgien, la hija del jerarca nazi Friedrich Kadgien, y de su esposo, Juan Carlos Cortegoso. El cuadro fue recuperado en septiembre del 2025, después de que un medio neerlandés lo identificara en fotos publicadas por una inmobiliaria.
La audiencia definitiva
Durante la audiencia del próximo viernes se analizará el pedido de suspensión del juicio a prueba presentado por Kadgien y Cortegoso. Según Infobae, existe un preacuerdo con la Fiscalía que contempla el pago de alrededor de $5 millones, el cumplimiento de algunas reglas de conducta y la renuncia a cualquier derecho sobre la pintura.
El acuerdo deberá ser homologado por el juez federal Santiago Inchausti y en caso de ser aprobado, la obra quedaría en manos de Marei von Saher, nuera de Goudstikker y quien reclama su restitución como heredera legítima. Retrato de una dama permanece mientras tanto bajo la custodia de la Corte Suprema de la Nación.
La querella había planteado una acusación más severa contra el matrimonio. Anticipó que pediría que fueran investigados por encubrimiento agravado y lavado de activos agravado, además de la imprescriptibilidad de los delitos por su relación con crímenes de lesa humanidad.
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La pintura que sobrevivió al saqueo nazi
El cuadro formaba parte de la importante colección que Goudstikker tenía en Ámsterdam con más de mil obras. El galerista murió escapando y los nazis se apropiaron de sus cuadros. El recorrido posterior de la pintura hasta llegar a la familia Kadgien no pudo ser reconstruido por completo hasta ahora.
Una pericia de la Academia Nacional de Bellas Artes confirmó que la obra pertenecía a la colección de Goudstikker. Los especialistas determinaron además que se trata de una pintura del naturalismo lombardo del siglo XVIII atribuible a Giacomo Ceruti, y no a Giuseppe Ghislandi, como se había considerado en un primer momento.
El valor económico de la obra fue estimado en unos 250.000 euros, aunque su importancia histórica y simbólica es considerablemente mayor. La DAIA respaldó la restitución y la definió como una forma de “justicia histórica y reparación moral”. Von Saher manifestó su intención de que, una vez recuperada la pintura, sea exhibida temporalmente en el Museo del Holocausto de Buenos Aires.
