Pasaron más de 20 horas de angustia y desesperación hasta el hallazgo de la pequeña de casi 3 años que había desaparecido de su casa en Cosquín, provincia de Córdoba. Tras la revisión médica en un hospital de la zona y algunas pericias de especialistas, la pequeña volvió con su mamá al domicilio pero la familia sigue pensando que la nena fue víctima de un secuestro y que la presión y los rápidos movimientos de búsqueda de vecinos, bomberos y policías en la zona hizo que la dejaran muy cerca de la casa.
Por eso, ni bien llegó a la vivienda donde vive y desapareció su hija, Tania volvió a sostener que “alguien se la llevó” a la pequeña ese mediodía del miércoles y pidió que la Justicia “siga investigando porque el barrio quedó con miedo”.
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En medio de las declaraciones de la madre hubo una frase que nadie pasó por alto y que para la Justicia es un punto clave para analizar. La mamá de la pequeña dijo que “cuando la encontraron, la nena tenía el body puesto al revés, no como yo la había cambiado” y dejó trascender que la hipótesis de la familia es que la cambiaron pero luego volvieron a ponerle su ropa para dejarla en el lugar donde fue encontrada.
Además, Tania explicó que el lugar donde apareció la llamada “niña E.” fue rastrillado varias veces, ya que “por allí pasaron los vecinos, pasamos nosotros, los bomberos, policías y nadie vio ni escuchó nada y de pronto, apareció ahí”, señaló.
Mientras tanto, a la declaración se sumó el dato que aportó el Intendente de Cosquín, Raúl Cardinali y aseguró que “el padre de la pequeña tiene denuncias por violencia de género”. Sobre esto, la mujer manifestó que esa denuncia fue “hace más de un año” cuando la relación terminó y ella se mudó desde Córdoba Capital al barrio donde ahora vive. “Esa cuestión fue una cosa de pareja pero el papá de la nena está presente para ella y vino enseguida ni bien lo llamé”, sostuvo.
En ese sentido, la mujer también contó que “ni bien la pequeña desapareció llamé al papá para decirle si se la había llevado pero él estaba volviendo de trabajar y estaba en la Capital, por eso se vino después para ayudarnos en la búsqueda”, puntualizó. Al mismo tiempo, Mauricio, el papá de la nena declaró que “no paré de buscarla y hasta vinieron amigos míos del ejército con drones térmicos y no la encontramos, es imposible que se haya ido sola”.
Frente al expediente, la Fiscal Silvana Pen repitió varias veces que “no descartamos ninguna hipótesis”, lo que incluye la posibilidad de que a la niña la hayan captado con posibilidad de algún delito sexual o de una pelea o venganza intrafamiliar.
Frente a esto, fuentes cercanas a la investigación confirmaron a El Destape que “no hay que dejar de lado el trabajo del perro ‘Shandal’ marcó un seguimiento de aproximadamente 300 metros desde la casa y luego, el rastro desaparecía” y allí señalaron que “desde ese punto, la nena aparece más de 100 metros más allá, por eso las sospechas sobre la captación”. De esta forma todavía se mantiene la hipótesis de la posibilidad de que haya existido un atacante con fines sexuales pero los especialistas sostienen que, ante ese caso, hay que considerar que fue un atacante que aprovechó la ocasión y no se trató de algo planificado.
Ahora, la expectativa está puesta en el análisis de los teléfonos celulares secuestrados y en las pericias e informes médicos que debe reunir la investigación. En esa línea, pese a que la fiscal aseguró que “no hay indicios de que haya habido un ataque sexual”, los investigadores apuntalan que no sólo debe circunscribirse esa situación a la penetración sino tener en cuenta que los depredadores sexuales captan con otros fines y eso debe analizarse de otra forma, entre las que están los análisis de los rasguños y heridas de la pequeña como así también los rastros en la ropa. Mientras tanto, la familia de la “pequeña E” pide que se profundice la investigación y se sepa quién se llevó por más de 20 horas a la niña.
