La crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei puso en jaque al sector gastronómico y un ejemplo de esto es la situación que vive una cafetería porteña que abrió las puertas hace apenas un año y hoy se despide.
Kuki Café, una cafetería artesanal ubicada en el barrio porteño de Belgrano, cerró definitivamente. El emprendimiento, que abrió sus puertas en junio de 2025 sobre la calle Monroe al 2100, se suma a la lista de negocios gastronómicos que en los últimos meses no lograron sostener su actividad en medio de la caída del consumo.
El proyecto fue impulsado por María Isabel Cárdenas, quien apostó por una propuesta centrada en productos de elaboración artesanal, desde panes de masa madre y laminados hasta cafetería de especialidad, tortas y galletitas. Incluso, la identidad del negocio tenía un fuerte componente familiar: el logo fue diseñado por su pareja e incluía la imagen de su hijo.
Sin embargo, durante las últimas semanas la emprendedora anunció el cierre del local físico y también una reorganización de su otro emprendimiento, The Bread Dealer, una panadería especializada en productos keto. A diferencia de Kuki Café, la panadería continuará funcionando bajo un formato exclusivamente online, mientras que el mobiliario y el equipamiento del café fueron rematados a mediados de julio.
El mensaje de despedida de la cafetería
A través de un mensaje publicado en las redes sociales del negocio, Cárdenas se despidió de sus clientes y dejó abierta la posibilidad de un regreso bajo un nuevo formato: "Hoy nos despedimos de nuestro local físico y cerramos una etapa que recordaremos con muchísimo cariño. Gracias por cada café, cada torta y cada momento compartido. Esto no es un adiós, es el comienzo de algo nuevo. Muy pronto les contaremos las novedades para que puedan seguir disfrutando de Kuki", expresó.
La publicación recibió decenas de mensajes de apoyo por parte de clientes habituales, quienes lamentaron el cierre del espacio y alentaron a la emprendedora a continuar con el proyecto.
El caso de Kuki Café refleja las dificultades que atraviesa el sector gastronómico, uno de los más afectados por la retracción del consumo. En un escenario de aumento de costos operativos y menor demanda, numerosos bares, cafeterías y restaurantes optaron por reducir su estructura, cerrar sucursales o migrar hacia modelos de venta online para intentar sostener la actividad.
Aunque el local de Belgrano ya bajó la persiana, desde el emprendimiento aseguraron que se trata de un "hasta luego" y adelantaron que próximamente darán a conocer una nueva etapa para seguir ofreciendo sus productos sin un espacio físico.
