China presentó un innovador globo gigante diseñado para facilitar la construcción en zonas montañosas de difícil acceso. Este dispositivo, con un diámetro de 25 metros y un volumen de 8.000 metros cúbicos, logró transportar hasta dos toneladas de carga durante una prueba en las montañas del Tíbet, específicamente para llevar materiales de construcción a una cresta situada a unos 4.000 metros de altura.
El desarrollo forma parte de un esfuerzo para superar los obstáculos que enfrentan las grandes obras de infraestructura en terrenos complicados. Aunque no reemplaza todos los métodos tradicionales de transporte, el globo ofrece una alternativa para lugares donde abrir caminos o instalar cables resulta muy complejo o costoso.
Este globo, que alcanza una altura similar a la de un edificio de ocho pisos, fue creado por el Instituto de Investigación de Ingeniería Eléctrica de State Grid, la empresa estatal encargada de la red eléctrica china, con apoyo del Instituto de Investigación de Información Aeroespacial de la Academia China de Ciencias. A diferencia de los globos aerostáticos comunes, este está conectado al suelo mediante cables que permiten controlar su posición y movimientos con precisión.
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La prueba se realizó en el tramo tibetano del proyecto de transmisión eléctrica de ultraalta tensión que unirá esta región con Guangdong, en el sur del país. Se trata de una línea de corriente continua de 800 kilovoltios, diseñada para transportar electricidad a largas distancias, atravesando zonas montañosas muy difíciles donde numerosas torres deben instalarse en crestas empinadas sin acceso por carretera.
Detalles del proyecto clave para el sur de China
Hasta ahora, llevar materiales a estos lugares requería caminos provisionales, helicópteros o sistemas de transporte por cable, cada uno con sus propias complicaciones. Abrir una carretera puede dañar el entorno y ser muy costoso, mientras que instalar un teleférico implica infraestructura que no siempre es viable en pendientes extremas.
El globo busca reducir estas limitaciones mediante un sistema de cables conectados a equipos en tierra que regulan su altura y movimiento horizontal. Esto permite elevar, trasladar y depositar la carga con mayor control. Además, está diseñado para enfrentar ráfagas de viento, que suelen desestabilizar este tipo de dispositivos en altura.
Este proyecto resulta clave por la magnitud de la infraestructura eléctrica a la que servirá. La línea entre el Tíbet y Guangdong mide aproximadamente 2.681 kilómetros y atraviesa diversas regiones geográficas, desde la meseta tibetana hasta las montañas del sur de China. Según la agencia estatal Xinhua, el 90 % del recorrido está en áreas montañosas y cerca del 30 % atraviesa grandes cordilleras, con algunos tramos que superan los 5.300 metros de altitud.
Con esta innovación, China podría mejorar la eficiencia y reducir el impacto ambiental de la construcción en terrenos extremos, abriendo nuevas posibilidades para proyectos de infraestructura en zonas remotas y de difícil acceso.
