Un hallazgo que entusiasma a conservacionistas y expertos en fauna patagónica se produjo en el Parque Nacional Los Alerces. Guardaparques y técnicos especializados confirmaron la detección de rastros del huillín (Lontra provocax), una nutria nativa que se encontraba ausente de la región desde la década de 1980.
Este mamífero acuático, considerado en peligro crítico de extinción, apareció nuevamente en el sector del río Grande, ubicado en la franja sur del parque. Allí, el personal desplegó un monitoreo intensivo para delimitar la distribución del animal y estudiar las condiciones ambientales que habrían facilitado su regreso.
Qué es el huillín: la nutria patagónica en peligro crítico de extinción
El huillín (Lontra provocax) es una nutria nativa de los ecosistemas de agua dulce de la Patagonia, considerada en peligro crítico de extinción. Este mamífero acuático se convirtió en un símbolo de la fauna regional, pero la alteración progresiva de su hábitat lo llevó al borde de la desaparición en las últimas décadas. Su pelaje oscuro y su cola robusta lo distinguen de otras especies.
La ausencia de avistamientos confiables desde los años 80 había generado preocupación entre los especialistas. Por eso, el reciente hallazgo en el sector del río Grande, ubicado en la franja sur del parque, representa un hito para la conservación. Los guardaparques desplegaron un monitoreo intensivo para delimitar la distribución del animal y estudiar las condiciones que facilitaron su regreso.
Huellas y rastros en el río Grande: las evidencias de su presencia activa
El personal del parque realizó un trabajo minucioso para detectar evidencias del huillín. Encontraron huellas, heces y marcas en las orillas del río Grande, señales inequívocas de que el animal está recorriendo la zona. Estos indicios permitieron confirmar que no se trata de un avistamiento aislado, sino de una presencia activa y sostenida en el área protegida.
Desde 2019 comenzaron a registrarse indicios esporádicos en distintas zonas del parque, lo que alimentó la hipótesis de un posible proceso de recolonización. La acumulación de evidencias en los últimos años confirmó que no se trataba de un fenómeno aislado, sino de un retorno gradual y sostenido que ahora se consolida con este hallazgo.
En ese sentido, el equipo de guardaparques y técnicos continuará con el plan de monitoreo en varios tramos del parque para consolidar la protección del huillín y fortalecer las condiciones que aseguren su radicación definitiva en la región.
Este avance no solo representa un triunfo para la conservación de la biodiversidad patagónica, sino que también abre la puerta a nuevas investigaciones sobre la recuperación ambiental en áreas protegidas. La presencia del huillín en el río Grande podría ser una señal alentadora de que los ecosistemas están recuperando su equilibrio tras décadas de abandono.
