La crisis económica generalizada ya afecta a los grandes grupos económicos y a las empresas líderes que formaron parte de la vida de los argentinos durante generaciones. Este fin de semana conocimos la noticia del cierre de dos plantas en Mendoza de que fabricaban la mermelada La Campagnola, poniendo en riesgo la continuidad de 125 empleos. Resulta llamativo porque se trata de una de marca que fue parte del “acuerdo de caballeros” propuesto por el gobierno y uno sus productos figuran en las listas de precios esenciales. Evidentemente la conservación de los puestos de trabajo no forma parte del pacto.

La mermelada de ciruela La Campagnola en su frasco de 454 gramos es uno de los 64 productos que, según el gobierno, no modificarán su precio de 65 pesos (67,28 para el interior) hasta después de las elecciones. Escaso consuelo para las 125 familias que deben elegir entre la indemnización o trabajar en la planta que seguirá fabricando el producto en la provincia de San Luis, a más de 300 kilómetros de sus hogares. El problema, aseguró la empresa, son “altos costos, el incremento de las importaciones y la caída generalizada del consumo”.

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La Campagnola forma parte del conglomerado alimenticio Arcor, una de las multinacionales argentinas más importantes. La semana pasada, la empresa comandada por Luis Pagani también anunció la suspensión durante un mes de su actividad en la planta de alcohol que tiene en San Pedro, provincia de Buenos Aires, y adelantó las vacaciones de sus 70 empleados en la fábrica de glucosa en Arroyito, Córdoba. En 2018, por segunda vez en la historia, Arcor cerró su balance con pérdidas. La vez anterior había sido en el peor año de la crisis de comienzo de siglo: el 2002.