A poco más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, una nueva encuesta refleja un dato que compromete las chances de reelección de Javier Milei: el 57% de los argentinos afirma que "jamás" lo votaría, mientras que apenas un 24% asegura que "seguro" lo haría. Un 15% dice que "podría" votarlo y un 4% no sabe qué hacer.
Según el Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora, el cruce por sexo profundiza el diagnóstico. Entre las mujeres, el rechazo trepa al 65%, mientras que apenas el 22% asegura que lo votaría de nuevo. Entre los hombres, en cambio, el "jamás lo votaría" baja a 49% y la intención firme de voto sube a 27%.
Esa brecha de casi 20 puntos entre géneros no es un dato aislado: coincide con la segmentación de imagen del propio informe, donde la evaluación negativa de Milei también es más alta entre las mujeres (65,9%) que entre los hombres (51%). El rechazo a su gestión y el rechazo a su candidatura para 2027 van, en este sentido, de la mano.
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Ni los jóvenes lo sostienen con fuerza
Por edad, el escenario también es adverso en todos los tramos. Entre los votantes de 18 a 39 años, el 51% jamás lo votaría, cifra que sube a 60% entre los de 40 a 59 y se ubica en 58% entre los mayores de 60. La franja más joven es, de hecho, la que menos rechazo concentra y la que más intención firme de voto le sostiene (30%), aunque tampoco alcanza para compensar el humor social general.
La variable geográfica agrega otra capa al problema. En Buenos Aires y CABA, el 62% de los consultados asegura que jamás votaría a Milei, contra 53% en el resto del país. Es el mismo distrito donde, según la segmentación de imagen del informe, la evaluación negativa del Presidente también es más alta (63,6%).
El informe de Zentrix es contundente en su lectura: ninguna figura del tablero político muestra hoy un techo competitivo de cara a 2027, pero el caso de Milei es el que combina la base más sólida con el rechazo más amplio y estructurado. La consolidación de un "núcleo duro" de apoyo, lejos de ser una buena noticia, convive con una mayoría social que ya definió su voto en sentido contrario.
Con una intención de voto firme que no logra crecer más allá de un cuarto del electorado y un rechazo que se profundiza especialmente entre mujeres, jóvenes de mediana edad y votantes bonaerenses, el oficialismo enfrenta un desafío central: ampliar una base que, según los propios números que difunde este informe, hoy parece haber tocado su techo.
