Tras el cierre de las dos plantas de la empresa textil Emilio Alal S.A.C.I.F.I., decisión que dejó en la calle a 460 empleados, el gobernador Juan Pablo Valdés rompió el silencio para graficar la magnitud del colapso: los centros de producción ubicados en la localidad correntina de Goya y la chaqueña Villa Ángela, acumulaban una pérdida operativa de 900 millones de pesos por mes, una cifra que, según el mandatario, tornó "inviable" cualquier intento de salvataje con recursos provinciales.
La compañía calificó la medida como “no deseada” y aseguró que fue adoptada tras haber agotado “todas las instancias posibles” para sostener la producción y el empleo. No obstante, el desenlace expone las crecientes dificultades que atraviesa la industria textil nacional en un contexto de apertura comercial, caída del consumo interno y pérdida sostenida de competitividad.
Luego de que 260 empleados correntinos quedaran en la calle, el gobernador Valdés sotuvo que "es difícil sostener una empresa cuando no hay ventas". Pese a que su hermano y exmandatario, Gustavo Valdés, replicó el modelo de ajuste de Javier Milei, el heredero del bastón y la banda apuntó contra la crisis económica: "La falta de consumo en Argentina hace que sea imposible seguir", aseguró.
Por su parte, la ministra de Industria provincial, Mariel Gabur, calificó la situación del sector textil como "insostenible" y recordó que el Gobierno provincial ya venía alertando sobre este escenario.
Según la funcionaria, la empresa que contaba con más de un siglo de trayectoria en la industria argentina, recibió asistencia económica hasta junio de 2025 para tecnificar la planta, pero la inversión no fue suficiente ante el combo de caída del consumo y apertura de importaciones. "El costo laboral y tributario afectan directamente, y aunque Nación avanza en medidas para bajar estos costos, todavía no están vigentes", explicó Gabur en declaraciones para Radio Sudamericana.
Con el consumo local paralizado, la competitividad externa se vuelve la única salida, motivo por el cual solicitó una audiencia con el ministro de Economía nacional, Luis Caputo, para la segunda semana de febrero.
Antes de la reunión con Santilli, el gobernador Valdés advierte por la situación de sectores clave
El diagnóstico del Ejecutivo no se queda solo en el rubro textil; el mandatario advirtió que sectores clave como el yerbatero, forestal y ganadero están en la cuerda floja debido al freno total de la demanda interna.
A la espera de su encuentro con el ministro del Interior, Diego Santilli, el gobernador Valdés fue tajante al referirse a la producción a gran escala, especialmente la madera: "La suerte está echada en la apertura de nuevos mercados", lanzó en declaraciones para medios locales.
El mandatario provincial afirmó que recibirá a Santilli "el jueves o viernes", en una reunión donde el funcionario nacional buscará acercar las partes y avanzar con la aprobación de la reforma laboral. El gobernador reclama por el envío de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), la deuda que mantiene la Nación con la caja previsión local y exige la reactivación de la obra pública paralizada.
El oficialismo de La Libertad Avanza (LLA) exhibe sus dudas sobre si cambia el proyecto original y el presidente Milei está pendiente de mantener los apoyos de las provincias aliadas para profundizar la quita de derechos laborales e introducir cambios estructurales en el financiamiento de seguridad social.
Se trata de la primera reunión oficial de Santilli con el actual mandatario correntino, quien asumió el pasado 10 de diciembre. Hasta el momento, el Ejecutivo ya cuenta con el respaldo de ocho gobernadores para avanzar con la iniciativa laboral: Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco), Gustavo Sáenz (Salta), Marcelo Orrego (San Juan), Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro).
