20 de marzo, 2020 | 17.34

Cuarentena obligatoria: ¿Cómo funcionan los cables que dan Internet a la Argentina?

El aislamiento social realzó la importancia de la conectividad, que nace en Las Toninas y llega a todo el país.

Internet cobró un rol fundamental ante la necesidad de trabajar desde las casas, tener esparcimiento digital y conectarse con otros durante el aislamiento social obligatorio para combatir el Covid-19. El protagonismo se lo llevan cinco cables en la costa argentina. Ellos son los que proveen este servicio tan fundamental, requieren un cuidado especial y un fuerte mecanismo de resguardo para que tengamos acceso a la red de forma permanente.

QUÉ LA DEVUELVAN

Todos los cables que proveen de Internet y comunican a la Argentina con el mundo entran por la ciudad costera de Las Toninas. Son submarinos, están funcionando, transmitiendo y se van a sumar dos más este año, tal como informó Omar Sidoni, gerente de proyectos de la construcción de obras de uno de los dos nuevos cables, a El Destape. Los trabajos tienen un avance del 80% y están próximos a conectar. Si bien se espera que uno de ellos esté operativo a mitad de año, las actividades se frenaron hasta nuevo aviso a causa del coronavirus.

Además de los cables submarinos, hay conexiones terrestres de menor envergadura hacia Brasil y, por la Cordillera de los Andes, hacia Chile, donde llegan Valparaiso (el Las Toninas del país trasandino) para seguir su camino hacia el resto del continente. Hay varios nodos de comunicación que interconectan los cables pero cuantos más "saltos", mayor delay en las conexiones. Por eso con un cable único, aunque con una extensión de miles de kilómetros -como en el océano-, las demoras o cortes son imperceptibles.

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Son de fibra óptica, sus pelos tienen el diámetro de poco menos de un micrón, algo así como una milésima de milímetro. Esa fragilidad, contó Sidoni a El Destape, hace que tengan que ir envueltos en materiales que le aseguren resistencia mecánica y perdurabilidad.

Los que van por agua necesitan transmitir energía eléctrica para poder alimentar amplificadores submarinos, ubicados cada 80 kilómetros, que toman la señal y le dan fuerza para que no se pierda en el camino. Si bien su consumo energético no es grande, el cable tiene que estar provisto de un material conductor, como cobre. Los terrestres, en tanto, están rodeados por plástico o material no conductor, van dentro de un caño y cada cable puede tener 32 – 42 – 72 – 144 fibras de un centímetro y medio.

Las protecciones y resguardos son muy grandes. Los submarinos, mientras nada los enganche, no tendrán problemas y el único punto vulnerable es la playa, donde pueden ser movidos o tocados por alguna embarcación. Están enterrados a un metro y medio o dos por lo que su ubicación es controlada un par de veces al año para evitar que queden más cerca de la superficie por la erosión que las corrientes marinas pueden generar sobre la arena. Quienes vayan a Las Toninas jamás los verán ya que están bajo tierra y luego llegan a una estación terrestre donde se amplifica la señal, se manda y recibe.

Las estaciones pueden funcionar siete días sin luz, en caso de un apagón masivo, tienen aire acondicionado con back up para evitar problemas y permitir reemplazos, extinción de incendios de forma automática y control de accesos, por lo que es muy difícil romper o vandalizar el sistema. Por eso, la única forma de no quedar sin Internet durante esta cuarentena es usarlo de forma responsable y enviar o consumir lo que sea necesario.

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