En pleno Mundial 2026, las dudas sobre la vigencia física de Lionel Messi quedaron en el pasado. Incluso para quienes las tenían. Mario Alberto Kempes, uno de los grandes ídolos del fútbol argentino, lo reconoció sin vueltas en una charla con Mariano Closs en ESPN Mundial: se equivocó con la Pulga.
"Uno pensaba a priori, antes de que empezara el campeonato, cómo iba a hacer Scaloni para hacerlo entrar en vereda a Messi y decidir cuánto tiempo podía durar en los partidos", arrancó el Matador. Y remató con autocrítica: "Yo me equivoqué totalmente".
La imagen que proyecta Messi sobre el césped ya no deja lugar a especulaciones. Para Kempes, el capitán de la Selección Argentina no está en la recta final de su carrera: está atravesando una de sus mejores etapas. "Está viviendo, podemos decir, una segunda juventud", analizó el cordobés, campeón del mundo en Argentina 1978. Una afirmación que no es solo elogio, sino que viene acompañada de una observación táctica concreta sobre cómo la Pulga evolucionó su juego para sostener el nivel al más alto nivel.
La astucia que compensa el paso del tiempo
¿Cómo hace Messi para seguir siendo el mejor con 39 años? Kempes tiene una respuesta clara: inteligencia espacial. El exdelantero no corre menos porque no pueda, sino porque sabe perfectamente cuándo y dónde moverse.
"Está muy, muy acertado a la hora de pegarle al arco", destacó el Matador. Pero lo que más le llama la atención es otra cosa: "Lo que sorprende es que cada vez camina más la cancha, encuentra mejor los espacios y sabe dónde pararse a los 39 años".
Esa capacidad de leer el juego antes de que suceda, de estar en el lugar correcto sin necesidad de gastar energía, es lo que distingue al Messi de hoy del que conocimos hace 20 años. La eficiencia reemplazó a la explosión. Y el resultado es igual o mejor.
El equipo como condición para el futuro
Kempes, sin embargo, no habla de Messi como un fenómeno aislado. Para el ídolo argentino, la continuidad del capitán en el alto rendimiento tiene una condición indispensable: el nivel colectivo de sus compañeros.
"Si los otros muchachos que siempre lo han respaldado siguen teniendo la obligación de ser también protagonistas... seguramente que Messi jugará otros cuatro años. Seguro", afirmó con contundencia.
La frase es reveladora. No se trata solo de la genialidad individual del 10, sino de un ecosistema de exigencia grupal que permite que Messi pueda seguir siendo Messi. Cuando el equipo rinde, la Pulga rinde más. Y cuando Messi rinde, Argentina gana.
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Kempes y la honestidad de los grandes
Que una leyenda de la talla de Kempes admita haberse equivocado no es un detalle menor. El Matador podría haber callado sus dudas previas, pero eligió reconocerlas. Esa honestidad refuerza el peso de sus elogios actuales.
Argentina tiene a Messi en un momento de plenitud táctica y colectiva. Y hasta los propios campeones del mundo reconocen que no lo vieron venir.
