Al menos siete personas, entre ellas un paramédico, murieron este miércoles a causa de nuevos bombardeos perpetrados por el Ejército de Israel contra el sur de Líbano. La ofensiva se produjo en medio de una fuerte intensificación de las operaciones israelíes y a menos de 48 horas de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara un principio de acuerdo según el cual las tropas de Tel Aviv se comprometían a no avanzar sobre Beirut.
En el área de Al Hush, un ataque perpetrado por un dron israelí terminó con la vida de cuatro personas de nacionalidad siria, según la información recogida por la agencia estatal libanesa de noticias, NNA. Minutos más tarde, otra incursión aérea sobre la carretera que une esa localidad con Al Maamura mató a dos ciudadanos palestinos.
A estas víctimas se sumó un paramédico de la Asociación de Ambulancias de Al Risala, quien fue alcanzado por el impacto de un proyectil disparado por un dron en la ciudad de Nabatiye. El operario civil fue identificado por las autoridades de rescate como Alí Salman Nader. En paralelo, otro bombardeo afectó a un vehículo que circulaba por las inmediaciones de Jaldé, una localidad estratégica ubicada inmediatamente al sur de la capital libanesa, aunque allí todavía no se confirmaron cifras de víctimas.
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En este complejo escenario, el portavoz en lengua árabe del Ejército israelí, Avichai Adrai, emitió órdenes de evacuación de emergencia para los residentes de Arzi, Mzaret Kozriyé, Al Raz y Al Zariyé, provocando un nuevo éxodo de decenas de miles de personas.
El vocero justificó las acciones bélicas mediante un comunicado en sus redes sociales: "Ante las violaciones del acuerdo de alto el fuego por parte del grupo terrorista Hezbolá y sus ataques contra el frente interno israelí, el Ejército se ve obligado a actuar contra él con fuerza, especialmente en sus áreas de influencia". Adrai advirtió además que los civiles deben cruzar de inmediato hacia el norte del río Zahrani porque permanecer cerca de instalaciones o milicianos de Hezbolá pone en peligro sus vidas.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) condenó enérgicamente los ataques israelíes dirigidos contra centros e infraestructura médica en Líbano. La denuncia se conoció luego de que el martes fallecieran cuatro personas en las cercanías de un hospital de la ciudad de Tiro.
El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, lamentó profundamente que las agresiones sigan costando vidas y privando a la población civil del acceso básico a la sanidad. Detalló que las explosiones en el Hospital Yabel Amel de Tiro dejaron a 39 trabajadores de la salud heridos, además de causar destrozos graves en la guardia y en la unidad de cuidados intensivos. Desde que recrudecieron los enfrentamientos en marzo, la OMS ya verificó 191 ataques contra el sistema sanitario libanés, con un saldo trágico de 128 muertos y 371 heridos entre pacientes y personal médico.
Esta nueva ola de violencia se desató a pesar de que el lunes el presidente estadounidense Donald Trump revelara haber mantenido una conversación muy productiva con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Según Trump, el mandatario israelí se comprometió a no enviar tropas terrestres a Beirut bajo la promesa de que la milicia chií Hezbolá accediera a detener sus lanzamientos de proyectiles.
Las hostilidades a gran escala volvieron a estallar el pasado 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó una contraofensiva en respuesta al asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ocurrido días antes durante una operación conjunta de Israel y Estados Unidos. Aunque las partes involucradas habían pactado una tregua a finales de 2024 tras la guerra iniciada en octubre de 2023, la paz nunca llegó a consolidarse en la región debido a los constantes bombardeos e incursiones selectivas de las fuerzas israelíes en territorio libanés.
Con información de EuropaPress.
