Israel celebra este martes las primeras elecciones parlamentarias desde el ataque de Hamas del 7 de octubre y la posterior masacre y genocidio en la Franja de Gaza. Repudiado por casi todo el globo, a excepción de Estados Unidos y sus aliados en América Latina, el primer ministro Benjamin Netanyahu aspira a repetir la fórmula de gobierno junto con la derecha religiosa (Poder Judío) y partidos ultraortodoxos y hace de su reelección el único dique capaz de contener un segundo "holocausto" a manos de Irán. Se le opone, muy de cerca en los últimos sondeos, la coalición del “cambio” liderada por el jefe del Ejército (2014-2019) Gadi Eisenkot, cuyo principal compromiso es terminar con la era "Bibi" e iniciar una comisión que investigue las presuntas negligencias que derivaron en los ataques del 7 de octubre. Sin embargo, ninguna de las dos principales coaliciones estaría en condiciones de alcanzar el número mágico de 61 escaños para formar gobierno, lo que deja a los dos partidos árabes (Ra'am y la Lista Conjunta israel) con la llave para definir el destino del país de mayoría hebrea.
Netanyahu basó su campaña en la necesidad de terminar lo que empezó en junio del año pasado con la operación Rising Lion (León naciente) y Midnight Hammer (Martillo de Medianoche), cuando lanzó junto a Estados Unidos ataques aéreos durante más de diez días contra instalaciones nucleares iraníes. Todos los otros temas que estuvieron en el centro del debate electoral, como su responsabilidad en los ataques del 7 de octubre o la excención del servicio militar obligatorio para la población ultraortodoxa, fueron considerados por el primer ministro como una "cortina de humo". Con un mensaje extorsivo en X, Netanyahu advirtió que si este martes no resulta reelecto Israel corre peligro de sufrir un "segundo holocausto" dada la "amenaza existencial" de Irán.
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"Tenemos otros dos años del gobierno de (Donald) Trump para terminar el trabajo en Irán, y no hay forma de saber qué vendrá después, si será Kamala Harris o algún Mamdani", planteó Netanyahu en su cuenta de X, en la que compartió las palabras de un escritor israelí, Yuval Bloomberg, junto a una imagen de una explosión nuclear generada por inteligencia artificial. Trump, por su parte, pidió el voto por Netanyahu, a quien describió como un líder "fuerte, valiente y brillante", y el domingo último volvió a compartir el mensaje en X y dijo: "¡Debemos completar la misión que comenzamos!".
No es que la coalición abanderada con el "cambio" rechace la figura de Trump o su ayuda -por el contrario, Eisenkot le agradeció su "compromiso" con la seguridad de Israel-, sino que la denuncia de este espacio es que Netanyahu usa la supuesta amenaza de Irán según le convenga. Eisenkot apuró al primer ministro al recordarle que hace seis meses había afirmado que Irán "ya no" era una "amenaza existencial para Israel" pero el último fin de semana, previo a la elección, denunció que el país persa "reanudó" su programa nuclear y quiere "destruir" Israel. "Mientes sin pudor y usas la seguridad de Israel para fines de campaña", denunció en X. Durante los últimos días, cazas israelíes sobrevolaron Siria e Irak hasta la frontera iraní, mientras medios como Financial Times o Axios apuntaban que Netanyahu había pedido a Trump reanudar los ataques contra el país persa.
Netanyahu hace todo para no ir preso
"Netanyahu no solo se juega su supervicencia política sino que considera que, si no conduce los destinos de Israel, tarde o temprano va a terminar preso", opina en diálogo con El Destape el periodista especializado en Medio Oriente Ezequiel Kopel, autor de libros como Medio Oriente, Lugar Común. Es que el primer ministro israelí enfrenta tres causas judiciales por corrupción en Israel y todas fueron pospuestas más de una vez bajo la excusa de las guerras. Además, pesa sobre él una orden de detención de la Corte Penal Internacional por comisión de crímenes de guerra y de lesa humanidad en Gaza. "Él (Netanyahu) cree que si no es primer ministro, una comisión de investigación va a ser muy fuerte con su labor sobre el 7 de octubre y la única manera de frenarla es estando en el poder. Es un doble juego: el político y lo que él cree que es la única forma de evitar caer en prision", sumó el analista.
La creación de una comisión que investigue a fondo las responsabilidades del gobierno en los ataques del 7 de octubre es parte de las promesas más fuertes de la campaña que conduce Eisenkot. Además de mostrar preocupación por la economía israelí y la "desunión" de la sociedad de mayoría hebrea, la coalición opositora atribuye a Netanyahu la responsabilidad por los atentados que terminaron con la vida de más de 1200 israelíes en el sur del país. Mientras el primer ministro se juega todo para frenar cualquier investigación, medios internacionales como The Wall Street Journal (WSJ) y The Atlantic publicaron informes en las últimas semanas que revelan las advertencias que habría recibido el gobierno en los días previos al ataque por parte de Egipto y Emiratos Árabes Unidos. A esto se suma el enorme éxito que recoge el documental NAZA, dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor, quienes el año pasado habían ganado el Oscar a la mejor película documental por la producción No Other Land.
"Creo que Netanyahu leyó muy bien a la sociedad irsaelí en cuanto a que la única manera en que podía borrar lo que sucedió el 7 de octubre y los errores de seguridad es con la destrucción de Gaza; aprovechar el deseo de venganza para que no se analicen los errores del aparato político", señaló Kopel. La elección de este martes dará cuenta de qué tanto quiere saber la sociedad israelí sobre los sucesos del 7 de octubre.
Pero no así sobre el genocidio en Gaza. Si Netanyahu no piensa parar hasta lograr la destrucción total del territorio y los gazatíes -incluso cuando ya mató al menos a 74 mil personas según los números oficiales-, la coalición opositora solamente prometió que Hamas dejará de controlar el enclave en un plazo de 18 meses.
Nada nuevo para los palestinos
Si bien el opositor Eisenkot ganó notoriedad en los últimos años por ser una voz disidente en el gabinete de guerra creado por Netanyahu, del que participó entre 2023 y 2024 antes de renunciar por diferencias con el primer ministro, sus propuestas para la población palestina, y principalmente para Gaza, no destacan por ser radicalmente opuestas a las de Netanyahu. Según puntualizó el analista israelí del Mairav Zonszein en diálogo con France 24, "cualquier tipo de proceso político con los palestinos, cualquier mención a una 'solución de dos Estados' está totalmente fuera de la mesa". El analista aseguro que hoy tiene más "representación la expulsión de los palestinos de Gaza" que un proceso de paz. A lo sumo, Eisenkot podría aplicar el plan de paz de 20 puntos patrocinado por Trump que Netanyahu evitó ejecutar.
Aunque a la hora de comparar trayectorias sí saltan las diferencias. Mientras que Eisenkot perdió un hijo en la guerra en Gaza, Netanyahu tiene al suyo gozando de una vida cómoda en Estados Unidos. Según apuntó Kopel, por más de que Eisenkot tiene en su haber doctrinas de defensa "bastante duras" contra la población civil palestina, no se lo conoce como un general que "propone solo medidas violentas". "Cree que tiene que volver al status quo y no pasar a la ofensiva en cuanto a sancionar colonias en Cisjordania sin el apoyo de Estados Unidos o sin el acuerdo de la comunidad internacional. Sino que la colonización de Cisjordania se debe desarrollar como se hacía en la previa al gobierno de Netanyahu y no provocar la ira de países simpáticos a Israel", explicó. En ese caso, un eventual gobierno opositor a Netanyahu podría suavizar la tensión en la Cisjordania ocupada, donde el líder del Likud no hizo más que avalar el asentamiento de nuevos colonos que junto al Ejército reprimieron a la población palestina, como bien retrató el documental No other land.
Solo la Lista Conjunta y la Lista Árabe Unida, integradas por palestinos que quedaron dentro de territorio israelí tras la guerra de 1948, proponen alternativas para la ocupación de Cisjordania y la devastación en Gaza. Las últimas encuestas otorgan a ambas listas eunos 14 escaños que resultarán clave para formar gobierno porque, aunque los dos grandes bloques se hayan negado a integrar en sus coaliciones a partidos árabes, en un posible escenario de empate su participación será decisiva para la conformación de un nuevo gobierno.
