Estados Unidos elegirá a su nuevo presidente recién en noviembre de 2028. Se trata de los comicios que se celebran cada cuatro años y donde la ciudadanía elegirá al sucesor de Donald Trump. Por qué el actual mandatario republicano no puede buscar la relelección.
Elecciones presidenciales en Estados Unidos: la fecha confirmada
Las elecciones presidenciales en Estados Unidos serán el martes 7 de noviembre de 2028. La fecha ya se conoce porque sigue el calendario fijo por ley para la renovación del Poder Ejecutivo: siempre los comicios son el primer martes de noviembre. La regla está vigente desde el siglo XIX.
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Sin embargo, antes de los comicios presidenciales, el país norteamericano tendrá en 2026 sus elecciones legislativas, conocidas como midterms o elecciones de medio término, en las que se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y una parte del Senado, clave para lo que queda de la gestión de Trump.
Además, el calendario electoral establece que, previo a las elecciones de noviembre, habrá primarias federales y estatales, que se desarrollan entre enero y junio de ese mismo año. En esas instancias, cada partido político define a su candidato o candidata para competir por la presidencia. Existen distintas modalidades según el estado: en algunos casos las primarias son cerradas, es decir, que solo pueden participar los votantes afiliados a un partido; en otros, son abiertas, lo que permite a cualquier elector elegir la boleta partidaria de su preferencia sin importar su afiliación previa.
Por qué Trump no puede candidatearse para un tercer mandato
El presidente, de 80 años, confirmó sus ganas de presentarse a la reelección, pero recordó que la propia Constitución Federal no lo permite. La Enmienda 22 establece que ninguna persona puede ser presidente más de dos veces en Estados Unidos.
La legislación electoral fue incorporada en 1951, pocos años después de la muerte de Franklin D. Roosevelt, el único presidente en la historia estadounidense que gobernó durante cuatro mandatos consecutivos. Antes de la norma, los dos mandatos eran solo una tradición.
