La batalla por el control del Congreso de los Estados Unidos alcanza su punto culminante este martes 3 de noviembre en las elecciones de medio término (midterms). Con la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado en juego, el equilibrio de poder en Washington depende de un margen sumamente estrecho.
En la Cámara Alta, donde la paridad obliga a cada partido a disputar cada voto de manera encarnizada, la atención nacional de analistas y encuestadores se concentra en siete estados clave (battleground states) que definirán si el Partido Republicano retiene la mayoría o si los demócratas logran dar el zarpazo.
A continuación, un repaso detallado por las contiendas decisivas que marcarán el futuro legislativo estadounidense:
Texas
Históricamente considerado un bastión inexpugnable para los conservadores, Texas se convirtió en el epicentro mediático y político de este ciclo.
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Los candidatos: El fiscal general republicano Ken Paxton enfrenta al joven legislador estatal demócrata James Talarico.
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Por qué es clave: El Partido Demócrata no gana una banca senatorial en Texas desde 1988. La sorpresiva competitividad de Talarico frente a un Paxton desgastado por polémicas judiciales ha obligado a los republicanos a volcar recursos millonarios en defensa de un territorio que daban por seguro.
Michigan
En el Medio Oeste, Michigan vuelve a situarse como una de las plazas disputadas con mayor fiereza política.
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Los candidatos: El demócrata progresista Abdul El-Sayed compite contra el excongresista republicano Mike Rogers.
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Por qué es clave: Al tratarse de un estado pendular (swing state) de alta densidad obrera, figuras de la talla del presidente Donald Trump y del expresidente Barack Obama viajaron de forma reiterada a la región para apuntalar las candidaturas de sus respectivos bloques.
Ohio
La banca que dejó vacante J.D. Vance al asumir la vicepresidencia desató una batalla campal en el electorado del Medio Oeste.
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Los candidatos: El demócrata Sherrod Brown busca recuperar terreno ante el republicano Jon Husted, quien fue designado interinamente para el escaño.
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Por qué es clave: Con inversiones publicitarias combinadas que superan los 300 millones de dólares, Ohio representa una de las campañas más costosas en la historia reciente del Senado.
Maine
En el extremo noreste del país, los demócratas ven una oportunidad de oro para arrebatar una banca histórica.
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Los candidatos: La senadora republicana Susan Collins busca un sexto mandato en la Cámara Alta frente al demócrata Troy Jackson.
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Por qué es clave: Aunque Collins ha demostrado una capacidad notable para atraer votantes independientes en el pasado, la polarización nacional ha acortado los márgenes, convirtiendo a Maine en una verdadera prueba de fuego para los conservadores moderados.
Iowa
Tras la decisión de la senadora republicana Joni Ernst de no presentarse a la reelección, Iowa se transformó en un terreno de disputa abierto.
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Los candidatos: La republicana Ashley Hinson compite contra el demócrata Josh Turek.
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Por qué es clave: Hinson ha tenido que calibrar su discurso para equilibrar el apoyo a la agenda de la Casa Blanca con las demandas locales del sector agrícola, en un estado donde los márgenes de las encuestas previas al día de la elección se mantuvieron bajo un virtual empate técnico.
Kansas
Al igual que ocurrió en Texas, Kansas irrumpió en el mapa de contiendas competitivas desafiando los antecedentes históricos.
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Los candidatos: El republicano Roger Marshall busca revalidar su banca ante el avance del demócrata Adam Hamilton.
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Por qué es clave: Aunque el Partido Republicano no pierde una elección senatorial en Kansas desde 1932, el impacto del costo de vida y los cuestionamientos a la economía obligaron al aparato nacional conservador a auxiliar a Marshall en las semanas previas.
Alaska
El mapa de los siete estados decisivos lo completa Alaska, un escenario con dinámicas políticas propias y un sistema electoral particular.
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Por qué es clave: Con encuestas que mostraron brechas mínimas entre los principales aspirantes, Alaska emerge como un casillero estratégico. Al contar con normas de escrutinio que procesan de forma pausada los sufragios de zonas alejadas y el voto por correo, su definición podría demorarse varias jornadas tras el cierre de las urnas.
