Coronavirus: el 11 de mayo, los franceses salen de sus casas en "libertad condicional"

El Primer ministro expuso las reglas que regirán después de 55 días de confinamiento.

11 de mayo, 2020 | 09.59

El mapa de Francia esta teñido de rojo y verde. En verde casi todo el país salvo las cuatro regiones del noreste que incluye la región parisina (Ile de France), Haut de France, el Grand Est, la Bourgogne-Franche-Comté. Todos los departamentos de ultramar figuran en verde salvo la isla de Mayotte (Océano índico). Tres criterios fueron determinantes para esta configuración: 1) la circulación activa del virus, 2) la tensión hospitalaria y disponibilidad de salas de reanimación, 3) capacidad de testeo de la población.

Durante las próximas semanas el mapa puede variar: zonas verdes podrían pasar a rojas y viceversa, en función de la evolución de los tres criterios citados. Han surgido criticas por la utilización del color verde que puede generar confusión, ya que algunos podrían pensar que están exentos de continuar con los “gestos barrera”, el uso del barbijo y evitar reuniones con personas de riesgo.

El viernes 8 de mayo el Parlamento francés votó la prolongación del “Estado de emergencia sanitaria” hasta el 10 de julio. Esto permitirá  al ejecutivo francés, entre otras acciones, la creación por decreto de un sistema de información, en relación con la Seguridad Social, "destinado a identificar a las personas infectadas" y "para recopilar información" sobre las personas que han estado en contacto con ellos, y romper así  la cadena de contaminación. A partir del lunes 11 de mayo, el gobierno se propone realizar 700.000 test semanales. Las personas detectadas positivas al Covid-19 deberán aislarse durante 14 días, sea en una habitación de su domicilio o en hoteles dedicados a alojar a los detectados.

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Entre las medidas anunciadas se recomienda usar barbijos durante las salidas, al entrar en comercios y paseos en plazas y parques. Será obligatorio usarlos en los transportes públicos so pena de una multa de 135 €. Se podrá pasar sin problemas de una zona a otra pero en un radio de 100 km. Se necesitará un certificado para alejarse a distancias mayores justificando una razón “imperiosa”. El Primer Ministro, Edouard Philippe, no aclaró el alcance de la palabra “imperiosa”, lo que suscita enormes interrogantes entre la población.

También muchos maestros y padres de alumnos se interrogan sobre la pertinencia del comienzo de las clases a partir del 11 de mayo. El Ministro de la Educación, Jean-Michel Blanquer, explicó que cada pueblo y ciudad deberá decidir si está en condiciones de abrir las escuelas, en función del protocolo sanitario de 54 paginas distribuido por el ministerio. La guía explica cómo desinfectar los locales, la organización del ingreso y cantidad de alumnos por clase, la regulación de la distancia física y los gestos de barrera en los recreos. Según el ministro, el 12 de mayo abrirá el 80% de las 50 500 escuelas primarias y el 18 de mayo le tocará el turno a los colegios (se trata de los primeros cuatro años de enseñanza secundaria), solo en las zonas verdes del mapa de referencia. Los liceos (tres últimos años del secundario) abrirán a principios de junio, fecha de la segunda etapa del desconfinamiento.

El balance sanitario al 9 de mayo indicaba 26.230 muertos, por un total de 22.724 personas hospitalizadas y 55.782 curadas. En un mes los pacientes en reanimación pasaron de 7.148 a 2.868, aun lejos de los 1.900 pacientes, cifra considerada aceptable por el consejo científico de Macron que permitiría al sistema hospitalario absorber un nuevo brote de contagio después del desconfinamiento.

La crisis sanitaria provocada por el Covid-19 desarticuló la economía del país generando quiebras en cadena y despidos, sobre todo en pequeñas y medianas empresas. Mas de 10 millones de trabajadores se encuentran en paro parcial. La precariedad y el hambre aumentó en barrios y zonas desfavorecidas, en inmigrantes hacinados y en personas en situación de calle. Las asociaciones solidarias vieron recrudecer exponencialmente las solicitudes de paquetes de comida. El nivel de violencia familiar aumentó de 36% y las denuncias telefónicas de mujeres agredidas en su domicilio se duplicaron en estos casi dos meses de confinamiento.

El retorno al trabajo se hará por etapas. El gobierno incita a las empresas a continuar con el tele-trabajo y a fijar horarios extendidos para el ingreso y egreso de los empleados a las oficinas y puestos de trabajo afín de evitar aglomeraciones en los transportes públicos. Los vagones del metro, trenes y ómnibus aceptarán solo un cuarto de la capacidad, suprimiendo la disponibilidad de asientos para evitar el contagio. La policía estará presente en las estaciones habilitadas para controlar, con cámaras detectoras, el uso de barbijos, distribuidos gratuitamente en las estaciones.

La reina del asfalto será la bicicleta: se han abierto bicisendas transitorias en París y en varias ciudades, prohibiendo algunas arterias a la circulación de autos. La alcaldesa de París estudia la posibilidad de una circulación alternada de coches para evitar un exceso de polución y favorecer la circulación de bicicletas y peatones.

A falta de una vacuna y un tratamiento viral concluyente, los franceses, como en casi todo el mundo, deberán seguir conviviendo con el coronavirus. Esta perspectiva y las consecuencias físicas y psíquicas del encierro, pesarán ciertamente en los comportamientos futuros. El gobierno de Emmanuel Macron no saldrá indemne de esta crisis histórica: hay voces que reclaman investigaciones sobre la falta de tests y la destrucción de millones de barbijos después del inicio de la epidemia, según una reciente investigación publicada en el diario Le Monde (7/05/2020). Existen varias denuncias penales contra ministros por haber tardado en declarar el confinamiento, entre ellos, la ex ministra de la salud, Agnès Buzyn que minimizó en enero la posibilidad de una epidemia en Francia y abandonó su puesto de ministra el 17 de febrero para ser candidata en las elecciones municipales de Paris. El gobierno también es criticado por haber generado confusión al mantener las elecciones municipales del 15 de marzo: muchos creyeron innecesario el distanciamiento social, saliendo masivamente a la calle y colmando plazas y parques en un dia soleado. Al día siguiente, el presidente Macron anunció el confinamiento, acusando a los franceses de no respetar las consignas.

“Contra la vuelta a la normalidad”

La actriz francesa Juliette Binoche y el astrofísico y filósofo Aurélien Barrau junto con 200 actores, actrices, periodistas y científicos, entre ellos Madonna, Robert de Niro, Pedro Almodóvar, Muhammad Yunus, Amos Gitaï, Ricardo Darín, Cecilia Roth, lanzaron el 6 de mayo un llamado internacional para transformar la sociedad y evitar una marcha atrás. Extracto:

“La pandemia del Covid-19 es una tragedia. Sin embargo, esta crisis tiene la virtud de invitarnos a enfrentar las preguntas esenciales. El balance es simple: los "ajustes" ya no son suficientes, el problema es sistémico. El desastre ecológico actual es parte de una "metacrisis": la extinción masiva de la vida en la Tierra ya no está en duda y todos los indicadores apuntan a una amenaza existencial directa...El consumismo nos ha llevado a negar la vida en sí misma: la de las plantas, la de los animales y la de un gran número de humanos. La contaminación, el calentamiento global y la destrucción de espacios naturales están llevando al mundo a un punto de quiebre... Por estas razones, combinadas con las desigualdades sociales cada vez mayores, nos parece impensable "volver a la normalidad". Es necesaria una transformación radical, en todos los niveles, lo que requiere audacia y coraje. No sucederá sin un compromiso masivo y decidido. ¿Para cuándo los actos? Es una cuestión de supervivencia, de dignidad y coherencia.”

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