Visita de León a Islas Canarias pone el foco en el trato que reciben los migrantes

09 de junio, 2026 | 10.43

La visita del papa León a las Canarias, que han tenido dificultades para enfrentar el aumento de la migración irregular durante la última década, centrará la atención en el trato que reciben los ‌migrantes, señalaron líderes católicos locales.

En el primer viaje ‌de un papa al archipiélago, que comienza el jueves, León visitará el puerto de Arguineguín, en Gran Canaria, que en 2020 fue criticado por un alcalde local por sus "condiciones infrahumanas", cuando 1.000 migrantes se encontraban varados en el muelle y miles dormían a la intemperie.

El viernes, León se dirigirá a un centro para migrantes en Tenerife y celebrará un encuentro en las inmediaciones con más de 1.000 migrantes, algunos de los cuales sobrevivieron al viaje, a veces mortal, desde África en embarcaciones abarrotadas y otros que llegaron desde América Latina.

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José Mazuelos, obispo de Canarias, declaró al periódico Canarias7 ​que con la visita del papa, "el ⁠puerto de la vergüenza" puede convertirse en "el puerto de la esperanza".

"Ojalá esta visita sirva para acabar con la ‌ruta atlántica, darle un trato humanitario y global a la migración y Europa se implique ⁠en la migración", afirmó.

El papa afirmó durante su parada en Madrid el ⁠lunes que la falta de ayuda a los migrantes del mundo estaba poniendo en tela de juicio los fundamentos éticos del orden internacional.

Las siete islas situadas frente a la costa atlántica del noroeste de África, a más de 1.000 ⁠km de la España peninsular, recibieron en 2024 una cifra récord de 46.843 migrantes irregulares, frente a ​menos de 1.000 en 2015, según datos oficiales.

El Hierro, una de las islas más ‌pequeñas y remotas, recibió en 2024 una afluencia equivalente ‌a aproximadamente el doble de su población, que ronda los 11.000 habitantes.

Las llegadas se redujeron en un 60% ⁠en 2025 con respecto al año anterior, hasta situarse en 17.788, después de que España firmara acuerdos para endurecer los controles migratorios con países como Mauritania, pero siguen partiendo embarcaciones desde lugares tan lejanos como Gambia y Guinea-Bissau, lo que alarga aún más el tiempo en el mar de un viaje ya de por sí peligroso.

Más de 3.000 personas ​murieron en 2025 intentando ‌llegar a las Islas Canarias, según la ONG Caminando Fronteras.

Lamine Endour, que llegó a las islas desde El Aaiún, en el territorio en disputa del Sáhara Occidental, en 2018, quiso lanzar un llamado aprovechando la publicidad que rodeaba la visita de León.

"Yo le doy las gracias por la ayuda... Y voy a decirle también una cosa, hay que ayudar un poco al pueblo canario. Para poder ayudar también ⁠a los migrantes".

"TODOS SOMOS IGUALES"

Darwin Rivas, un sacerdote de El Hierro que se ha unido a los equipos de emergencia que asisten a los migrantes que llegan a la isla, dijo que creía que el viaje cambiaría el enfoque mundial del control fronterizo a dar prioridad a la dignidad humana.

"Está ya moviendo corazones, está moviendo voluntades y pienso que tiene que servir para tocar el tema de las políticas migratorias", dijo Rivas, que se trasladó a Canarias desde Venezuela y tiene previsto intervenir en uno de los encuentros del papa.

A diferencia de la mayor parte de Europa, España ha adoptado una postura más abierta ‌hacia los migrantes, introduciendo un programa para conceder la residencia a más de medio millón de personas indocumentadas.

La iniciativa, sin embargo, ha suscitado críticas por parte de líderes de extrema derecha en España y en todo el continente, y el país se enfrenta a la lentitud del proceso para conceder la regularización a miles de personas que están en un limbo.

A menudo se tarda meses, si no años, en tramitar los expedientes de los migrantes y trasladarlos al continente debido a su ‌falta de documentación. Los adultos pueden obtener permiso legal para permanecer y trabajar en España, mientras que los menores que emigran solos permanecen principalmente en las Islas Canarias, donde reciben educación y apoyo para refugiados hasta los 18 años.

Ruth Socorro, una mujer peruana ‌de 57 años, emigró a ⁠Gran Canaria con su familia y asistirá a una reunión con el papa. Según cifras oficiales, los migrantes latinoamericanos representan casi la mitad de todos los extranjeros que viven en España.

"Ojalá que ​valoren todo el sacrificio que hace en venir para hacer visibles a todos los migrantes. Somos seres humanos como cualquiera, solamente que venimos de otros países y venimos dejando muchas cosas, pero al final somos iguales", declaró.

Con información de Reuters