A días de las PASO en Santa Fe, el panorama parece seguir por carriles similares a los que discurrió durante las últimas semanas. Hay un candidato oficialista que es favorito en las encuestas pero no disputa interna; se juega una primaria caliente dentro del peronismo, que ganaría como fuerza; y se vislumbra una pobre performance de Cambiemos. Todos saben que para el PJ sería muy importante mostrarse victorioso -aunque conservar la suma de votos para la general sea luego otro cantar- justo en uno de los distritos más importantes del país que Macri ganó cómodamente en 2017.

Como siempre, el cuadro pinta muy distinto según quién lo muestre. En promedio, el socialista Antonio Bonfatti encabeza los sondeos (pasa los 30) pero la suma del peronismo (Omar Perotti estaría superando a María Eugenia Bielsa) lo adelanta, por poco o por mucho de acuerdo al encuestador. El candidato macrista José Corral está tercero, muy lejos, con alrededor de 15 puntos que se espera pueda llegar a 20 empujado por la marca. Se vislumbra una buena elección del PJ, con chances reales de ganar, aunque luego tendrá el desafío de blindar la cosecha mirando al 16 de junio para poder superar al candidato del Frente Progresista, que quiere prolongar su gestión al frente de la provincia luego de 12 años gobernando como fuerza.

Mientras la campaña sigue sin entusiasmar demasiado a los ciudadanos, más preocupados por los precios en las góndolas y la falta de empleo, en Rosario el contexto pareció empiojarse una vez más. Una seguidilla de muertes, robos y balaceras puso el tema de la inseguridad y la violencia urbana de vuelta en el centro de la agenda, con acusaciones del socialismo (otra vez, como cuando se conoció la reunión del espía Marcelo D'Alessio con la banda narco Los Monos) de una "mano negra" que intenta ensuciar la previa de las elecciones. Se refirió, en particular, a uno de los líderes del clan, "Guille" Cantero, y a Elisa Carrió, que de visita en Rosario declaró "si quieren votar a Los Monos, voten a Bonfatti". Sus dichos generaron una molestia mayúscula en el gobernador Miguel Lifschitz y sus ministros.

Estrategias

Perotti usa el tema constantemente, apuntando a que la fuerza debe ser conducida por la política, y hablando de la penetración del narcotráfico. Sabedor de que el socialismo lo eligió como rival, no nombra a Bielsa y cuestiona las políticas oficiales, haciendo énfasis también la producción, en un guiño al viejo voto reutemista que se había ido a la vereda amarilla y ahora parece recuperar el PJ. Dueño de un perfil más duro y de político profesional, durante el último tramo de campaña se sacó el saco para “ablandarse”, en busca de un tipo de voto menos conservador. Cuenta con el apoyo de Unidad Ciudadana –que consiguió a través de negociaciones con Agustín Rossi-, massistas, reutemistas, el núcleo duro de los senadores provinciales del justicialismo, varios gremios, y muchos referentes en todo el territorio que le aseguran una buena estructura de militancia proselitista y de fiscalización durante los comicios. Desde su entorno creen que “gana la interna por bastante”.

Bielsa adquirió un estilo más agresivo y comenzó a disputar con el Frente Progresista, intentando mostrarse ante el electorado como una dirigente con capacidad para gobernar la provincia. También se mostró más dura con su contrincante de interna, olvidando un poco la premisa –quizás atenta a las encuestas- de no tensionar las diferencias con golpes que no tengan vuelta atrás después de la interna. Incluso, en una clara búsqueda de quedarse con el voto kirchnerista acusó a Perotti y al socialismo de ser “funcionales a Macri”, por su comportamiento durante la primera parte de su mandato. También objetó el gasto proselitista de ambos por “obsceno”, aunque en los últimos días mostró mayor presencia en cartelería en la vía pública y los medios, quizás tratando de pelear hasta el final. En Rosario los números le dan muy bien, arriba por algunos puntos, pero no así en el resto de la provincia, donde su nivel de conocimiento es menor. En la previa, arranca algo atrás pero sería temerario afirmar que no puede dar vuelta la historia porque se espera que crezca en esta última semana.

El socialismo, en tanto, decidió salir a disputar con el ex intendente de Rafaela. Lo eligieron como contrincante porque creen que Bonfatti le gana en una final mano a mano: cerca del candidato del FPCyS aceptan que temen que eso no esté asegurado si la que gana es la arquitecta, dueña de un voto menos orgánico y volátil difícil de medir en los sondeos, porque está compuesto de muchos votantes que no responden a estructuras y quizás decidan sobre la hora o dentro del cuarto oscuro. Es decir, que es un rival que suma "por afuera", y a eso le temen. Además, aseguran que tienen medido por encuestas que de ganar la primaria Perotti se llevaría solo el 50% de los sufragios de la rosarina. “El socialismo le apunta al peronismo para que no levante Corral, juega con que el voto antiperonista va para ellos”, comenta un asesor del PJ.

El candidato macrista, en tanto, solo habla de inseguridad y esquiva las preguntas sobre economía. Corral decidió hacer campaña mostrándose con figuras del gobierno nacional, pegado al sello Cambiemos y a la gestión del presidente Mauricio Macri, todos billetes devaluados hoy en día que juegan más como un ancla que como un elemento que levante su candidatura. No pesa en Rosario y ni siquiera es muy querido en su propia ciudad: su delfín Albor Cantard -hoy diputado nacional- está cerca de perder la Intendencia a manos del socialista Emilio Jatón. Aparece tercero y lejos de la pelea en todos los sondeos. Si se cumple esta hipótesis, será víctima seguramente del votó útil en las generales y cerrará una mala elección que se encadene con los malos resultados que ya viene teniendo en otras provincias, lo que para Macri podría significar un fuerte golpe a sus aspiraciones de reelección a nivel nacional, por lo que su equipo trabaja hoy por no quedar tan atrás y evitar así esa sangría de cara a junio.

Todo indica que la disputa será entre el socialismo y el peronismo, pero también será importante ver cuán lejos queda Cambiemos. La interna justicialista, en tanto, será para alquilar balcones. Además, habrá que ver si los hechos violentos de los últimos días inclinan la balanza hacia uno u otro lado. El domingo el pueblo hablará a través de las urnas.