Los trabajadores de la industria del caucho entraron en estado de alerta y movilización ante la falta de acuerdo en la negociación salarial con el sector empresario. La medida fue oficializada por el Sindicato Obrero del Caucho, Anexos y Afines (SOCAYA), que denunció una “intransigencia total” de las empresas y advirtió que profundizará las acciones gremiales si no hay una recomposición acorde a la inflación.
El conflicto se enmarca en la paritaria correspondiente al período mayo 2025–abril 2026, que si bien contaba con un esquema acordado hasta febrero, incluía el compromiso de ajustar las diferencias en función de la evolución de los precios. Sin embargo, según señalaron desde el gremio que conduce José Pasotti, ese compromiso no se cumplió y aún restan definir los incrementos correspondientes a marzo y abril para cerrar el acuerdo anual.
Desde SOCAYA apuntaron directamente contra la conducción empresaria de la Federación Argentina de la Industria del Caucho (FAIC), a la que acusaron de haber “faltado a su palabra” en el marco de la negociación. En ese sentido, remarcaron que la negativa a actualizar los salarios contrasta con el “constante y brutal aumento de los precios en los rubros del consumo básico”, lo que genera una pérdida sostenida del poder adquisitivo.
“El desfasaje entre la realidad económica y lo que pretenden imponer en la mesa de negociación es sustancial e inaceptable”, sostuvieron desde la organización sindical, al tiempo que rechazaron que los trabajadores sean utilizados como “variable de ajuste” frente a la coyuntura económica.
En el comunicado, el gremio destacó que mantuvo una actitud de diálogo durante todo el proceso paritario e incluso propuso alternativas para destrabar el conflicto. Entre ellas, la incorporación de sumas no remunerativas como mecanismo transitorio para recomponer ingresos, bajo el argumento de que se trata de una herramienta que el sector empresario podría afrontar “sin mayores dificultades”.
Pese a esas propuestas, desde SOCAYA denunciaron que no hubo avances concretos en la negociación y que la postura empresaria se mantuvo sin modificaciones. “La recomposición salarial que solicitamos es claramente justa e indispensable para cubrir mínimamente los gastos esenciales”, remarcaron.
En paralelo, el sindicato reafirmó su compromiso con la paz social y la preservación de los puestos de trabajo, aunque advirtió que esas condiciones deben darse “dentro de pautas justas y equitativas”, que hoy no están siendo respetadas por las empresas del sector.
Ante este escenario, la conducción sindical resolvió declarar el estado de alerta y movilización en todo el ámbito de la actividad, una medida que funciona como antesala de posibles acciones de fuerza. “Se acabó la paciencia”, afirmaron y anticiparon que no cederán en su reclamo hasta lograr una recomposición salarial que recupere el poder de compra de los ingresos.
Por último, desde SOCAYA advirtieron que, de persistir la postura de la FAIC, el conflicto podría escalar en las próximas semanas con medidas de mayor impacto. “No vamos a tolerar la indudable pérdida del poder adquisitivo de nuestros salarios. Con el salario de los trabajadores y el plato de comida de la familia cauchera no se juega”, concluyeron.
